L
Luis Miguel Rubio Domingo
Invitado
Si cerraras los ojos un instante,
oídos apretados con los dedos,
verías alejándose los miedos
en un barco a vapor, blanco, distante.
Tus padres discutían, tu delante,
apenas se escuchó tus llantos quedos,
los quieros enfrentándose a los puedos,
la lágrima rodando en tu semblante.
Qué pronto se acabaron las caricias,
los abrazos constantes, el orgullo
de papá y de mamá, de sus delicias.
Ahora que son ecos, un murmullo
que arrastra sin cesar malas noticias
necesitas el sueño, y un arrullo.
oídos apretados con los dedos,
verías alejándose los miedos
en un barco a vapor, blanco, distante.
Tus padres discutían, tu delante,
apenas se escuchó tus llantos quedos,
los quieros enfrentándose a los puedos,
la lágrima rodando en tu semblante.
Qué pronto se acabaron las caricias,
los abrazos constantes, el orgullo
de papá y de mamá, de sus delicias.
Ahora que son ecos, un murmullo
que arrastra sin cesar malas noticias
necesitas el sueño, y un arrullo.