Quetzalcoatl vallejo
Poeta recién llegado
PUREZA.
Nada fue tan puro
como el humo del cigarrillo
la noche en que me enamoré
de ti.
Nada más puro
que el trago de licor
en nuestras bocas.
Ni la mezcla de nuestras
prendas
por el piso.
Ni el preservativo usado
y desfallecido.
Ni la mancha que dejé
en tu alma.
Ni el recuerdo de tus ojos
en la mía.
Ni la ventana de ese hotel
de paso.
Ni el paso de tu vida
por mi vida.
Nada fue más remoto
que el adiós que te dejé
en la puerta.
Ni tu promesa
de niña de quince años
en medio del cuerpo
de una mujer de treinta.
No hubo dolor más grande
que la luna
mirándome partir.
Luna celestina
que después de tanto
tiempo.
Aún me hace escribir
de ti
Nada más delicioso
que tus labios.
Nada más absurdo
que vivir.
.
Nada fue tan puro
como el humo del cigarrillo
la noche en que me enamoré
de ti.
Nada más puro
que el trago de licor
en nuestras bocas.
Ni la mezcla de nuestras
prendas
por el piso.
Ni el preservativo usado
y desfallecido.
Ni la mancha que dejé
en tu alma.
Ni el recuerdo de tus ojos
en la mía.
Ni la ventana de ese hotel
de paso.
Ni el paso de tu vida
por mi vida.
Nada fue más remoto
que el adiós que te dejé
en la puerta.
Ni tu promesa
de niña de quince años
en medio del cuerpo
de una mujer de treinta.
No hubo dolor más grande
que la luna
mirándome partir.
Luna celestina
que después de tanto
tiempo.
Aún me hace escribir
de ti
Nada más delicioso
que tus labios.
Nada más absurdo
que vivir.
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