no quiero que te vayas.

Quetzalcoatl vallejo

Poeta recién llegado
NO QUIERO QUE TE VAYAS.


Humedeciste tus labios
en mis versos.

Saciaste tu sed
con mi tintero.

Devoraste mi esperanza.

Ya no te espero.

Limpiaste tu boca
con mi fotografía.

¡Ay de mí!
me lo dijeron.

“…ella no te conviene,
es una vampiresa…”

Pero me habías hechizado
y creí tener
suficiente sangre
para ti.

II

No quiero que te vayas
de mi vida.

Te fuiste convirtiendo
lentamente
en el agua,
en la luz,
en la comida.

En el río de leche y azúcar
que beben mis hormigas.

En la casa
donde vive mi alegría.

Por favor,
no aflojes las bombillas.

Ni descuelgues tus cuadros
ni abras las heridas.

No el día de hoy.

En nombre del amor.

Aliméntame con tu luz
cada mañana.

Hazme reír
(siempre me salva).

Danza encima de mí
a mi lado
sólo baila.

Lléname de tus rincones
hazme un truco de magia.

Dime que bromeas
y que en tus maletas
sólo existen serpentinas
y confeti
para una fiesta sorpresa.

Dime que en la cocina
se calienta mi plato
preferido.

Y que nuestra canción
la programaron todo el día
en la radio.

Y que unas velas arden
en la mesa
y en medio de ellas
dos copas de vino tinto
y callado.

Dime que el café sencillo
en el que nos encontramos
aún sigue abierto
y esperando.

A ese par de jóvenes
enamorados.

Dime que no me estoy
muriendo.

Que la casa
jamás será fría.

Que las venas
no sangrarán por la mirada.

Dime que no pasa nada.

Que no te llevas el alba
el alma
la calma
la savia.

La flama…

La poesía.


.




 
NO QUIERO QUE TE VAYAS.


Humedeciste tus labios
en mis versos.

Saciaste tu sed
con mi tintero.

Devoraste mi esperanza.

Ya no te espero.

Limpiaste tu boca
con mi fotografía.

¡Ay de mí!
me lo dijeron.

“…ella no te conviene,
es una vampiresa…”

Pero me habías hechizado
y creí tener
suficiente sangre
para ti.

II

No quiero que te vayas
de mi vida.

Te fuiste convirtiendo
lentamente
en el agua,
en la luz,
en la comida.

En el río de leche y azúcar
que beben mis hormigas.

En la casa
donde vive mi alegría.

Por favor,
no aflojes las bombillas.

Ni descuelgues tus cuadros
ni abras las heridas.

No el día de hoy.

En nombre del amor.

Aliméntame con tu luz
cada mañana.

Hazme reír
(siempre me salva).

Danza encima de mí
a mi lado
sólo baila.

Lléname de tus rincones
hazme un truco de magia.

Dime que bromeas
y que en tus maletas
sólo existen serpentinas
y confeti
para una fiesta sorpresa.

Dime que en la cocina
se calienta mi plato
preferido.

Y que nuestra canción
la programaron todo el día
en la radio.

Y que unas velas arden
en la mesa
y en medio de ellas
dos copas de vino tinto
y callado.

Dime que el café sencillo
en el que nos encontramos
aún sigue abierto
y esperando.

A ese par de jóvenes
enamorados.

Dime que no me estoy
muriendo.

Que la casa
jamás será fría.

Que las venas
no sangrarán por la mirada.

Dime que no pasa nada.

Que no te llevas el alba
el alma
la calma
la savia.

La flama…

La poesía.


.





una súplica, casi a gritos, triste versar.
 
La lucha interna por no ver un adiós ni quererlo. El alma proclama un darle sentido a lo vivido, para no dejarlo marchar.
Los últimos versos tienes mucha fuerza.
Un gusto la lectura.
Abrazos y estrellas, Quetzacoatl.
 
NO QUIERO QUE TE VAYAS.


Humedeciste tus labios
en mis versos.

Saciaste tu sed
con mi tintero.

Devoraste mi esperanza.

Ya no te espero.

Limpiaste tu boca
con mi fotografía.

¡Ay de mí!
me lo dijeron.

“…ella no te conviene,
es una vampiresa…”

Pero me habías hechizado
y creí tener
suficiente sangre
para ti.

II

No quiero que te vayas
de mi vida.

Te fuiste convirtiendo
lentamente
en el agua,
en la luz,
en la comida.

En el río de leche y azúcar
que beben mis hormigas.

En la casa
donde vive mi alegría.

Por favor,
no aflojes las bombillas.

Ni descuelgues tus cuadros
ni abras las heridas.

No el día de hoy.

En nombre del amor.

Aliméntame con tu luz
cada mañana.

Hazme reír
(siempre me salva).

Danza encima de mí
a mi lado
sólo baila.

Lléname de tus rincones
hazme un truco de magia.

Dime que bromeas
y que en tus maletas
sólo existen serpentinas
y confeti
para una fiesta sorpresa.

Dime que en la cocina
se calienta mi plato
preferido.

Y que nuestra canción
la programaron todo el día
en la radio.

Y que unas velas arden
en la mesa
y en medio de ellas
dos copas de vino tinto
y callado.

Dime que el café sencillo
en el que nos encontramos
aún sigue abierto
y esperando.

A ese par de jóvenes
enamorados.

Dime que no me estoy
muriendo.

Que la casa
jamás será fría.

Que las venas
no sangrarán por la mirada.

Dime que no pasa nada.

Que no te llevas el alba
el alma
la calma
la savia.

La flama…

La poesía.


.






Excelentes lineas amigo, rescato estas que me gustaron mucho:

“…ella no te conviene,
es una vampiresa…”

Pero me habías hechizado
y creí tener
suficiente sangre
para ti.


Saludos :)
 
La lucha interna por no ver un adiós ni quererlo. El alma proclama un darle sentido a lo vivido, para no dejarlo marchar.
Los últimos versos tienes mucha fuerza.
Un gusto la lectura.
Abrazos y estrellas, Quetzacoatl.


muchas gracias Filan...la terquedad, la necedad, la necesidad....

gracias por tu lectura y tus amables palabras.

saludos!!
 

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