razyel
Poeta recién llegado
Hoy entré en mi habitación. Creí no haber estado muerto, estaba lloviendo o creía que estaba lloviendo, abro la puerta y no hay goteras. La habitación esta mas clara, el techo a dos aguas no parece tan bajo. Está todo ordenado, las cosas flotan y las maderas del piso se deslizan suavemente hacia donde quiero ir, en este caso la biblioteca era mi dirección. Tomo un libro de una edición muy vieja y lo pongo contra mi pecho y lo abrazo y acaricio recordando a quien me lo regalo o creyendo recordarlo, lo dejo en la mesa de luz. Había dejado de llover o creía que había dejado de llover, estiro mi mano para abrir la ventana vieja de cortinas de maderas erosionadas, pero la ventana se abre por si sola y por ella se siente una fresca brisa perfumada mientras que la luna por primera vez se posó en mi ventana y estaba tan hermosa que creí haberla soñado otras veces así.
No creo haber estado muerto… Cuando me acosté en la vieja cama de colchón gastado y maderas duras, pero se sentía tan suave y cómodo. Tome devuelta el libro de edición vieja y volví a acariciarlo mientras miraba su vieja tapa, y esta vez si recordé quien me lo había regalado y llore. No estaba triste ni contento, o no creí estar triste ni contento, pero estaba llorando, o creía estar llorando. No tenía motivos para llorar, o no creí tener motivos para llorar, pero lloré hasta dormirme. No soñé nada, o creí no haber soñado nada, o ni siquiera tuve ganas de soñar, porque ya había estado soñando.
No creo haber estado muerto… Cuando me acosté en la vieja cama de colchón gastado y maderas duras, pero se sentía tan suave y cómodo. Tome devuelta el libro de edición vieja y volví a acariciarlo mientras miraba su vieja tapa, y esta vez si recordé quien me lo había regalado y llore. No estaba triste ni contento, o no creí estar triste ni contento, pero estaba llorando, o creía estar llorando. No tenía motivos para llorar, o no creí tener motivos para llorar, pero lloré hasta dormirme. No soñé nada, o creí no haber soñado nada, o ni siquiera tuve ganas de soñar, porque ya había estado soñando.
Última edición: