Manuel de Cilla
Poeta recién llegado
Crees que el tiempo cura las heridas
pero un día te das cuentas
al ver los mismos ojos malditos
que solo allí encontrarás la respuesta.
Qué grande es el vacío que deja
la huella de tu ausencia
como un caminante sin camino de vuelta
como un invierno sin primavera
La verdad de las mentiras que me cuento
como sedantes de mi alma yerma.
Es que el veneno que envenena mi sangre
es tocar el cielo tan solo con la yemas.
Aprender a odiarte solo sería el consuelo
del mal perdedor desahuciado
Yo prefiero quererte en voz baja
mientras el mundo sigue girando.
pero un día te das cuentas
al ver los mismos ojos malditos
que solo allí encontrarás la respuesta.
Qué grande es el vacío que deja
la huella de tu ausencia
como un caminante sin camino de vuelta
como un invierno sin primavera
La verdad de las mentiras que me cuento
como sedantes de mi alma yerma.
Es que el veneno que envenena mi sangre
es tocar el cielo tan solo con la yemas.
Aprender a odiarte solo sería el consuelo
del mal perdedor desahuciado
Yo prefiero quererte en voz baja
mientras el mundo sigue girando.