Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
De leyenda
cuando resuelvas tus asuntos y decidas volver
y quieras dejar de ser polvo entre los polvos
y rescates de ti como remedio los llantos
que ahogaste en tus cataratas de olvidos
y con ello seas barro y siendo barro te germine
buena vida que te diga que ésos remedios
no bastan para enderezar los pasos
y quieras de los olvidos redimirte
y peregrines a mis brazos para expiar
de una vez y para siempre los dolores
los ardores
las angustias
y los suspiros asfixiados que dejaste
y te acuerdes del camino a tu ciudad fundada
de la protección de mis cariños
y me escribas de tu regreso
y no te responda
y me busques debajo de las nubes
y ninguna cruz en camposanto alguno
descubra mi paradero para nadie
y pidas opiniones doctas a astrólogos
astrónomos
sabios y poetas y te digan a ciencia cierta
que la parte de la luna en donde cada noche
te miraba
se perdió entre la nada y ya no existe
y no encuentres mis despojos en orillas
de mares
de miradas calmas
ni en diluvios acaecidos en desiertos bravos
y Dios mío qué ha pasado y no lo creas
y la desesperación te gane y no me encuentres
y subas al carajo de mis versos para constatarlo
y desde allá como rezando me hables muy quedito
y después tal vez con desesperación me grites
y mi boca no responda
y mi corazón y mi alma se hallen eternamente
y por fin sellado
y des prisa en mi busca a tu andar
y con tu andar aprisa levantes el polvo viejo de mis pasos
que se quedaron aterrados en la angustia
de no encontrarte en mis idas y venidas de tu plaza
sin violetas a mi mundo sin campanario
y te sientes en la banca del jardín de los reencuentros
y por una vez sin duda ésta la definitoria yo no esté
y sólo encuentres tu ciudad entre polvos
no te apures
no reniegues
no te abrumes con hubieras
descúbrete el corazón y con cuidado
con él en mano observa y escucha
al viento de nuestra plaza fundada
te dirá en donde estoy
que cumplí la promesa por siempre de amarte
que nunca me fui
que siempre estuve aquí
te dirá que estoy por ti esperado
te dirá que estoy en la poesía que olvidaste
en la que alguna vez leíste
en tu ciudad entera
pero que mis huesos y mis carnes sucumbieron
sin paciencia y se volvieron con mi alma el polvo
que recubre tu ciudad
nuestra leyenda
Due® 14.3.10
cuando resuelvas tus asuntos y decidas volver
y quieras dejar de ser polvo entre los polvos
y rescates de ti como remedio los llantos
que ahogaste en tus cataratas de olvidos
y con ello seas barro y siendo barro te germine
buena vida que te diga que ésos remedios
no bastan para enderezar los pasos
y quieras de los olvidos redimirte
y peregrines a mis brazos para expiar
de una vez y para siempre los dolores
los ardores
las angustias
y los suspiros asfixiados que dejaste
y te acuerdes del camino a tu ciudad fundada
de la protección de mis cariños
y me escribas de tu regreso
y no te responda
y me busques debajo de las nubes
y ninguna cruz en camposanto alguno
descubra mi paradero para nadie
y pidas opiniones doctas a astrólogos
astrónomos
sabios y poetas y te digan a ciencia cierta
que la parte de la luna en donde cada noche
te miraba
se perdió entre la nada y ya no existe
y no encuentres mis despojos en orillas
de mares
de miradas calmas
ni en diluvios acaecidos en desiertos bravos
y Dios mío qué ha pasado y no lo creas
y la desesperación te gane y no me encuentres
y subas al carajo de mis versos para constatarlo
y desde allá como rezando me hables muy quedito
y después tal vez con desesperación me grites
y mi boca no responda
y mi corazón y mi alma se hallen eternamente
y por fin sellado
y des prisa en mi busca a tu andar
y con tu andar aprisa levantes el polvo viejo de mis pasos
que se quedaron aterrados en la angustia
de no encontrarte en mis idas y venidas de tu plaza
sin violetas a mi mundo sin campanario
y te sientes en la banca del jardín de los reencuentros
y por una vez sin duda ésta la definitoria yo no esté
y sólo encuentres tu ciudad entre polvos
no te apures
no reniegues
no te abrumes con hubieras
descúbrete el corazón y con cuidado
con él en mano observa y escucha
al viento de nuestra plaza fundada
te dirá en donde estoy
que cumplí la promesa por siempre de amarte
que nunca me fui
que siempre estuve aquí
te dirá que estoy por ti esperado
te dirá que estoy en la poesía que olvidaste
en la que alguna vez leíste
en tu ciudad entera
pero que mis huesos y mis carnes sucumbieron
sin paciencia y se volvieron con mi alma el polvo
que recubre tu ciudad
nuestra leyenda
Due® 14.3.10
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