RUSO
Poeta adicto al portal
Escribo
desde el lugar mismo de los hechos
con mis manos estigmatizadas por el fuego de tu pasión
tras aquella incursión irreverente
en cada habitación de tu cuerpo delirante
desde el lugar mismo de los hechos
con mis manos estigmatizadas por el fuego de tu pasión
tras aquella incursión irreverente
en cada habitación de tu cuerpo delirante
Escribo
envuelto por el aroma de tu piel
la que quedó a la deriva
tras nuestra tormenta
que se acalló como un suspiro
envuelto por el aroma de tu piel
la que quedó a la deriva
tras nuestra tormenta
que se acalló como un suspiro
Escribo
en tacto con tu hermosa piel de canela
enmudecida como la luna
que anochecida
baila de la mano del aire taciturno
en tacto con tu hermosa piel de canela
enmudecida como la luna
que anochecida
baila de la mano del aire taciturno
Escribo
oyendo la melodía de tu respiración
que me empuja con su ir y venir
del aire lleno de ti
a estacionar mis labios en los tuyos
para depositarte la alegría de mis besos
oyendo la melodía de tu respiración
que me empuja con su ir y venir
del aire lleno de ti
a estacionar mis labios en los tuyos
para depositarte la alegría de mis besos
Escribo
en medio de tu aliento
que va deshaciendo la luz
y en penumbras me baña
de su íntimo encanto dormido
en medio de tu aliento
que va deshaciendo la luz
y en penumbras me baña
de su íntimo encanto dormido
Escribo
y mis ojos... ¡Oh... caballeros templarios!
que resguardan y contemplan
la pureza de tu geografía desnuda
(tus volcanes, tu meseta, tu jardín...)
no dan crédito a tanta belleza en tus tierras
y mis ojos... ¡Oh... caballeros templarios!
que resguardan y contemplan
la pureza de tu geografía desnuda
(tus volcanes, tu meseta, tu jardín...)
no dan crédito a tanta belleza en tus tierras
Escribo
mientras mi otra mano, cuán libélula
súbitamente sobrevuela tus paisajes
y se posa, delicadamente, sobre tu jardín
hasta donde descienden mis dedos
hijos extraterrestres y traviesos
que se deleitan acariciando
extasiados
las rosas de tu jardín...
mientras mi otra mano, cuán libélula
súbitamente sobrevuela tus paisajes
y se posa, delicadamente, sobre tu jardín
hasta donde descienden mis dedos
hijos extraterrestres y traviesos
que se deleitan acariciando
extasiados
las rosas de tu jardín...
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