Mykthlan
Poeta recién llegado
¡Retrocede un poco más! A no ser que quieras salir lastimado… Soy un souvenir g-r-o-t-e-s-c-o; más que un monumento de parentescos absurdos: soy la introspección de los mudos/ el dialogo de dos piedras derribadas/ un bebedor de lágrimas enfermas –de nubes abigarradas-/ un pajaro desbocado que versa en el humo su poesía peligrosa y frenética.
A E T C O Y A F E H S I I N E D U A A R M
F C A I N L S L C A H R E T S E N N G A A
Hay idiomas desafiantes, belicosos, turbulentos, que erizan aún las manos más tumultuosas; mis palmas se han perdido, y les puedo constatar que fue mucho antes que ayer.
En verdad les digo, que no en toda roca solida es fiable poner pie; antes bien afianzarse de la meseta más inhóspita y monótona, violentaría con caracteres extraños –probablemente metafísicos- los enanos insanos que excretan en nuestra frente plana. –No es- palabra de Dios.
Nunca ha existido, distancia de por medio, entre las tortugas y yo; a cada momento, poco antes de cada parpadeo extravío mis expectativas en su concha laberíntica (¿O su caparazón?).
Es notabilísimo que la naturaleza fue la primer artista Impresionista y no un hombre que responde al nombre de Monet. Basta un solo ojo –en buen estado- para asentir lo antes dicho, al tiempo que descubrimos las formas aleatorias del caparazón. No es necesario, en absoluto ser sabio o caracol.
Tengo la impresión de movimiento y soy irremediablemente un ladrón multifacético, un azor del universo, o ¿Quién sabe? Un salvador. Si, al fin mi nombre tiene utilidad, la utilidad de fungir como un titulo, ¡Practico y sencillo! Así nacieron los Profetas, los Dioses, los Magistrados, las Telenovelas, Barack Obama, y ¡hasta lo que se hace llamar Yo!
Yo no soy lo que has creído, en tanto que soy la consecuencia de una reflexión sobre una impresión dada para ti. Consecuentemente no soy nada que no quieras objetarme tú, por tal, en tanto que soy para ti, cabrán todos los adjetivos, habidos y por haber.
Cefalópodo o araña; topo o dinosaurio; cangrejo o vagabundo; pantera o pecador (¿Pescador?); termita o israelita; bom-bom o hermafrodita. Amén.
Conceptualmente, el problema central de todo lo que no es ciencia y lo que es ciencia, no yace en lo que percibimos, sino en el abusivo uso de lentes que utilizamos para percibir las cosas; cada persona tiene tantos lentes como tiene de mascaras.
Ahora si se me permite, el problema central del “problema central” deviene irremediablemente, naturalmente, en la creencia de que somos capaces de interpretarlo todo, o ¿por qué no? Montar el cometa Halley.
Tenemos sentidos y específicamente la vista, que nos permite por sobre los demás sentidos “descifrar” la mayor parte de las cosas” (Pensamiento Arcaico). Sin embargo, caemos ante el primer tope, ¿Nuestra ínfima capacidad visual en relación a las moscas debería retractarnos de todo cuanto hemos dicho hasta ahora?
Los hombres, ni siquiera podemos volar, aunque igual nos gusta la mierda.
En fin, bienvenidos sean, no hay blanco más blanco que el Yo. A veces es preciso ser roedor del mundo, quitemos la lagaña del ojo ¿Qué es lo que ves?
A E T C O Y A F E H S I I N E D U A A R M
F C A I N L S L C A H R E T S E N N G A A
Hay idiomas desafiantes, belicosos, turbulentos, que erizan aún las manos más tumultuosas; mis palmas se han perdido, y les puedo constatar que fue mucho antes que ayer.
En verdad les digo, que no en toda roca solida es fiable poner pie; antes bien afianzarse de la meseta más inhóspita y monótona, violentaría con caracteres extraños –probablemente metafísicos- los enanos insanos que excretan en nuestra frente plana. –No es- palabra de Dios.
Nunca ha existido, distancia de por medio, entre las tortugas y yo; a cada momento, poco antes de cada parpadeo extravío mis expectativas en su concha laberíntica (¿O su caparazón?).
Es notabilísimo que la naturaleza fue la primer artista Impresionista y no un hombre que responde al nombre de Monet. Basta un solo ojo –en buen estado- para asentir lo antes dicho, al tiempo que descubrimos las formas aleatorias del caparazón. No es necesario, en absoluto ser sabio o caracol.
Tengo la impresión de movimiento y soy irremediablemente un ladrón multifacético, un azor del universo, o ¿Quién sabe? Un salvador. Si, al fin mi nombre tiene utilidad, la utilidad de fungir como un titulo, ¡Practico y sencillo! Así nacieron los Profetas, los Dioses, los Magistrados, las Telenovelas, Barack Obama, y ¡hasta lo que se hace llamar Yo!
Yo no soy lo que has creído, en tanto que soy la consecuencia de una reflexión sobre una impresión dada para ti. Consecuentemente no soy nada que no quieras objetarme tú, por tal, en tanto que soy para ti, cabrán todos los adjetivos, habidos y por haber.
Cefalópodo o araña; topo o dinosaurio; cangrejo o vagabundo; pantera o pecador (¿Pescador?); termita o israelita; bom-bom o hermafrodita. Amén.
Conceptualmente, el problema central de todo lo que no es ciencia y lo que es ciencia, no yace en lo que percibimos, sino en el abusivo uso de lentes que utilizamos para percibir las cosas; cada persona tiene tantos lentes como tiene de mascaras.
Ahora si se me permite, el problema central del “problema central” deviene irremediablemente, naturalmente, en la creencia de que somos capaces de interpretarlo todo, o ¿por qué no? Montar el cometa Halley.
Tenemos sentidos y específicamente la vista, que nos permite por sobre los demás sentidos “descifrar” la mayor parte de las cosas” (Pensamiento Arcaico). Sin embargo, caemos ante el primer tope, ¿Nuestra ínfima capacidad visual en relación a las moscas debería retractarnos de todo cuanto hemos dicho hasta ahora?
Los hombres, ni siquiera podemos volar, aunque igual nos gusta la mierda.
En fin, bienvenidos sean, no hay blanco más blanco que el Yo. A veces es preciso ser roedor del mundo, quitemos la lagaña del ojo ¿Qué es lo que ves?
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