rafaelalizeero
Poeta que considera el portal su segunda casa

Y, es que sentí morir sin ti,
que el alma del cuerpo escapaba,
que la alborada no regresaba,
y entonces es que sentí morir.
La obscuridad abrió mis ojos,
los trinos, a mis oídos no eran afines,
del campo, en los surcos
no brotaron las semillas fertilizadas,
algo las hizo morir, una ausencia
una carencia. Árida,
así quedó la tierra,
la tierra de mi alma
que el viento cruel arrastraba.
Voló, por venas sin sangre,
y un corazón sin aire, ahogado,
yaciendo solo, muerto al fin,
muerto pero sin morir
murmuraba al viento:
que fui yo quien sintio morir sin ti.
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