Diálogo en la noche de un mar de ciegos (a dueto con Megara900)

Reptarius

Poeta recién llegado
Ven,
muéstrame los horizontes dulces
donde permanece dormido,
azul e incendiado
para siempre tu nombre.

Tu plegaria ha dibujado en la pequeñez
de las constelaciones,
un diminuto animal que ha salido
volando a buscarme.
El escarabajo luminoso
ha escarbado en la tumba
donde fueron enterrados mis restos,
se ha metido por mi boca
y está filtrando luz
por las rendijas de mis costillas.
Tus palabras,
han tejido hilos que manipulan
a mi esqueleto como marioneta
por el camino que conduce
al mes de noviembre.

Enséñame, qué campos de luces te esconden
qué sombras de mariposas negras te abren
al tránsito lúcido de lo desconocido
donde mis palabras no pueden alcanzarte.

Pon alerta los sentidos niña,
ten pendiente el latir del bosque,
a los gusanos que han digerido mis ojos
para dejar migajas de ellos,
en los confines de ese pequeño universo.
Las hormigas en sus espaldas cargan pequeñas hojas,
impregnadas con el polvo de mis huesos,
los cuervos se tragaron mi lengua
y están como poseídos buscándote,
te quieren llevar
el tímido rumor de mi último secreto.
Me siento esparcido, soy tan sólo sustancia
estoy tan, pero tan desposeído
en la más invernal de las soledades.

Qué gélido bullicio escarcha tus alas
de nieve celeste y clara
donde musito con los árboles
y un pájaro solo que es mi pecho
hendido en el suelo de tu sepultura.

Reacciona, mujer, reacciona,
búscame al interior de tu seno, he logrado
la volatilidad de la ceniza para llegar a ti,
para fundirme en el hidrógeno de tu aire.
Mis alas te cobijan ahora pero no puedes escucharme,
calan tan dentro, calan tan hondo, en mí,
la magnitud de tus lamentos.

Una rosa, como síncope de lo incierto
en el vaho eterno de la desesperanza
para silenciar los mares
de sus voces de humo
de sus rumores de agua.

Una rosa me brindas y succiono de su sangre
el aroma para traerte a esta dimensión,
donde el aire es más ligero
pero no tu nombre que se me escapa,
pero no tus ojos, lagunas que amordazan,
ni tus lágrimas que abren punzantes llagas
en la piel del ángel de la muerte
que ahora me acompaña.


Reproducirte, como estrella lejana
faro de lo inextinguible
centinela de mis lágrimas.
Sorda guarida de lo inaccesible
orilla profunda y agigantada.
Sospecharte, cual herida imaginaria
en el frío traslúcido de mis recuerdos
agrio intersticio de mis dedos.

Has abierto una capilla y has dejado
un par de albatroces en la entrada,
te has propuesto mantenerme vivo
a pesar del mármol y el deterioro
que brindó la vida a la tenue llama
escondida entre tus manos, apretando
contra tu pecho el amuleto, tu relicario.

Es tu vida, ahora, el pálido hemisferio
donde giran mis recuerdos
en la víspera agrietante del final.
Tu vida la mandrágora, tu vida el opio,
la adrenalina que congela, la sustancia.
Mi amor no supo contagiarte, sin embargo
te enfermó de muerte. Eres vulnerable,
amor tan vulnerable. Mis ojos se cierran
y mi mano diestra se extiende
en este lado de la luz.
Para toda luz
o para toda sombra
llegaremos al final.
 
Última edición:
"el camino que conduce
al mes de noviembre"

"muéstrame los horizontes dulces
donde permanece dormido,
azul e incendiado
para siempre tu nombre."

Vaya, para una noche de asombros. Tantas imágenes intensas, felicidades...
 
Última edición:
Querido Reptarius, llorar sería poco para celebrar nuestro pacto, apenas andaba yo recordándole lo del dueto cuando usted me deja tan magistral sorpresa. Tu poesía ha sido un centenar de latidos de bosque, mezclados con lluvia y con olores de sueños. Me ha encantado cómo se diferencia cada uno del otro, es algo muy hermoso para mi ir, letra a letra tras de su paso. Lo que más me ha cautivado de tu parte son las inmensas plegarias, el ruido, los lugares que los humanos erigimos para ellas, muy hermoso ha sido estar con usted en este poema, le mando un gran abrazo y muchas mandrágoras pequeñas.
 
Y muchas gracias, querido amigo, por esa imagen tan bella, es casi el retrato de una lágirma. Gracias también a ti, Sinuhé, por dejar tu halo en nuestras letras.
 
Sinuhé;2690568 dijo:
"el camino que conduce
al mes de noviembre"

"muéstrame los horizontes dulces
donde permanece dormido,
azul e incendiado
para siempre tu nombre."

Vaya, para una noche de asombros. Tantas imágenes intensas, felicidades...


Gracias por tomarte el tiempo de entrar en nuestra galería, así también como por dejarte hacer más placentera la noche con nuestra alegre melancolía. Es un gusto saber que esto haya sido de tu agrado Sinuhé.
 
Querido Reptarius, llorar sería poco para celebrar nuestro pacto, apenas andaba yo recordándole lo del dueto cuando usted me deja tan magistral sorpresa. Tu poesía ha sido un centenar de latidos de bosque, mezclados con lluvia y con olores de sueños. Me ha encantado cómo se diferencia cada uno del otro, es algo muy hermoso para mi ir, letra a letra tras de su paso. Lo que más me ha cautivado de tu parte son las inmensas plegarias, el ruido, los lugares que los humanos erigimos para ellas, muy hermoso ha sido estar con usted en este poema, le mando un gran abrazo y muchas mandrágoras pequeñas.

Pues qué te puedo decir, que llorar, tal vez sería demasiado dramatismo. Que a veces peco de predecible, que me tardé mucho en completar este dueto, y vaya forma tan ventajosa de hacerlo. Perdona si me pongo pesado, es que soy representación de unos cuantos sentimientos animales; y no es que diga que nuestro poema esté chafa, ni lo contrario, solamente que... que... Eres demasiado linda al estremecerte tanto con esto que sentía que te debía, que puse mi mejor empeño del momento, y que en cualquier rato vengo y corrijo detalles, y detalles, y detalles. Y bueno, sabes que cojeamos del mismo pie, que nuestras almas son como hermanas en la soledad, y es por eso que a pesar de ser en distintos este texto maneja semejanzas en el discurso de fondo, aromas, estancias, atmósferas, texturas... Así las cosas Meg. Espero poder seguir escribiendo contigo amiga. Te quiero, te mando un abrazo grande grande.
 
Un dueto que se las trae con imagenes de excelencia...que placer llegarme hasta tus letras.
Felicito a Mega y a ti por su obra
Un fuerte abrazo
Ximena
 
Un dueto que se las trae con imagenes de excelencia...que placer llegarme hasta tus letras.
Felicito a Mega y a ti por su obra
Un fuerte abrazo
Ximena

Jojo, excelencia, qué "bonita" palabra, a veces tan mal utilizada; nosotros no somos excelentes, tan sólo unos humildes, a veces pretenciosos muchachos que buscan en las letras una forma de sentirnos más acompañados.

Hasta pronto, gracias por la visita.
 
Ven,
muéstrame los horizontes dulces
donde permanece dormido,
azul e incendiado
para siempre tu nombre.

Tu plegaria ha dibujado en la pequeñez
de las constelaciones,
un diminuto animal que ha salido
volando a buscarme.
El escarabajo luminoso
ha escarbado en la tumba
donde fueron enterrados mis restos,
se ha metido por mi boca
y está filtrando luz
por las rendijas de mis costillas.
Tus palabras,
han tejido hilos que manipulan
a mi esqueleto como marioneta
por el camino que conduce
al mes de noviembre.

Enséñame, qué campos de luces te esconden
qué sombras de mariposas negras te abren
al tránsito lúcido de lo desconocido
donde mis palabras no pueden alcanzarte.

Pon alerta los sentidos niña,
ten pendiente el latir del bosque,
a los gusanos que han digerido mis ojos
para dejar migajas de ellos,
en los confines de ese pequeño universo.
Las hormigas en sus espaldas cargan pequeñas hojas,
impregnadas con el polvo de mis huesos,
los cuervos se tragaron mi lengua
y están como poseídos buscándote,
te quieren llevar
el tímido rumor de mi último secreto.
Me siento esparcido, soy tan sólo sustancia
estoy tan, pero tan desposeído
en la más invernal de las soledades.

Qué gélido bullicio escarcha tus alas
de nieve celeste y clara
donde musito con los árboles
y un pájaro solo que es mi pecho
hendido en el suelo de tu sepultura.

Reacciona, mujer, reacciona,
búscame al interior de tu seno, he logrado
la volatilidad de la ceniza para llegar a ti,
para fundirme en el hidrógeno de tu aire.
Mis alas te cobijan ahora pero no puedes escucharme,
calan tan dentro, calan tan hondo, en mí,
la magnitud de tus lamentos.

Una rosa, como síncope de lo incierto
en el vaho eterno de la desesperanza
para silenciar los mares
de sus voces de humo
de sus rumores de agua.

Una rosa me brindas y succiono de su sangre
el aroma para traerte a esta dimensión,
donde el aire es más ligero
pero no tu nombre que se me escapa,
pero no tus ojos, lagunas que amordazan,
ni tus lágrimas que abren punzantes llagas
en la piel del ángel de la muerte
que ahora me acompaña.


Reproducirte, como estrella lejana
faro de lo inextinguible
centinela de mis lágrimas.
Sorda guarida de lo inaccesible
orilla profunda y agigantada.
Sospecharte, cual herida imaginaria
en el frío traslúcido de mis recuerdos
agrio intersticio de mis dedos.

Has abierto una capilla y has dejado
un par de albatroces en la entrada,
te has propuesto mantenerme vivo
a pesar del mármol y el deterioro
que brindó la vida a la tenue llama
escondida entre tus manos, apretando
contra tu pecho el amuleto, tu relicario.

Es tu vida, ahora, el pálido hemisferio
donde giran mis recuerdos
en la víspera agrietante del final.
Tu vida la mandrágora, tu vida el opio,
la adrenalina que congela, la sustancia.
Mi amor no supo contagiarte, sin embargo
te enfermó de muerte. Eres vulnerable,
amor tan vulnerable. Mis ojos se cierran
y mi mano diestra se extiende
en este lado de la luz.
Para toda luz
o para toda sombra
llegaremos al final.


Me ha complacido su poema llega hasta las entrañas, el sentimiento arroja a ese eco lastimero realmente me identifico con ese aire muerto y eso sueños infértiles donde se lamenta la ausencia y el infortunio, en verdad muy bello el sentimiento celestial que lleva a lector a la ternura y tan amoroso anhelo. Reciben ambos mis felicitaciones y mi admiración, sin pretender exagerar les dejo un cielo de estrellas para que ambos la luz de ellas les abrigue el alma que a tantas marcas se va condenando deseándoles lo mejor.
 
Me ha complacido su poema llega hasta las entrañas, el sentimiento arroja a ese eco lastimero realmente me identifico con ese aire muerto y eso sueños infértiles donde se lamenta la ausencia y el infortunio, en verdad muy bello el sentimiento celestial que lleva a lector a la ternura y tan amoroso anhelo. Reciben ambos mis felicitaciones y mi admiración, sin pretender exagerar les dejo un cielo de estrellas para que ambos la luz de ellas les abrigue el alma que a tantas marcas se va condenando deseándoles lo mejor.


Muchas gracias por derramarte tanto, con tal premura; gracias por el catálogo inmenso de flores que nos regalas con tu paso. En verdad, mil gracias.
 

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