Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
En las penumbras del que se desliza lento
me escondí con miedo, con cobardía,
como dejarte ver que mi cutis ya no era bello
que mi estilado cuello perdía lozanía
oculte aterrada mis facciones maltratadas
tras miles de tarros con tonos de maquillaje
y con pinceles invente en mi rostro maravillas
pero la mueca de angustia no se perdía
Tome mil formas de tes y de tabletas comprimidas
para mantener la figuran que en otros días tenia;
y fui al gimnasio horas enteras que agotaban mi vida
más entre tantos esfuerzos yo no advertí que te perdía
Tuve mil miedos que acabaron mis alegrías,
ya no vivía solo quería mantener viva mi imagen
esa que te enamoro en el ayer y hoy no era la misma
en esas acciones me me perdí y hoy tus manos están frías.
Mi cobardía me cegó y no pude ver con claridad
que tus ojos al igual que los míos envejecían,
los hilos de tu cabeza eran de plata y no sufrías
tu a mi me amabas con las mismas ganas de otros días.
Y yo con mis miedos no te di mejores momentos,
con mis zozobras no disfrute de todos tus besos
de paseos en tu compañía pues el maquillaje se deshacía
el sol tan fuerte dañaba mi piel tan fina,
asi entre tantas y tantas tonterías no ví que te perdía.
Ahora que importa si es aun breve mi cintura,
no están tus manos que me tocaban con tal dulzura,
que importa mi piel cuidada bajo mil cremas
si ausentes están los besos que encendían mis venas
te has marchado con esos trazos de tiempo en ti marcados
los que supiste llevar adheridos a tu figura con gallardía.
Y aunque parezca que soy tan bella y que los años
en mi no han pasado; queda la huella de un pasado
que me carcome fiero por dentro al saber que he fallado,
amé mas mi cuerpo y hoy por dentro cargo mil daños.
Mary C. López
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