mariadelsolar
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tierra reclama su tributo
y el dolor, desvastando el horizonte
halló su lóbrego refugio
en las almas dolientes, sin futuro.
El sol se recostó en su lecho
y la montaña irrumpió en las vigas
y en los seres que intentaban sostenerlas.
Los abrazó el dolor, mientras hacían frente
al dragón que despertaba la montaña
intentando devorarlos con sus sierpes.
La luna volvió y vieron repetir la misma historia
cavar la piedra y el horror, mirando el cielo.
Los seres corrieron sin descanso, pero
la patria enmudeció bajo el lucero.
Una estela de amor y de esperanza
surcó el mar y el desconsuelo
y al salir el sol, ganó otra vez la oscuridad
de un atribulado día negro,
la montaña sacudió una vez más la piedra
apagando de nuevo a los guerreros.
y el dolor, desvastando el horizonte
halló su lóbrego refugio
en las almas dolientes, sin futuro.
El sol se recostó en su lecho
y la montaña irrumpió en las vigas
y en los seres que intentaban sostenerlas.
Los abrazó el dolor, mientras hacían frente
al dragón que despertaba la montaña
intentando devorarlos con sus sierpes.
La luna volvió y vieron repetir la misma historia
cavar la piedra y el horror, mirando el cielo.
Los seres corrieron sin descanso, pero
la patria enmudeció bajo el lucero.
Una estela de amor y de esperanza
surcó el mar y el desconsuelo
y al salir el sol, ganó otra vez la oscuridad
de un atribulado día negro,
la montaña sacudió una vez más la piedra
apagando de nuevo a los guerreros.