Jeison
Poeta fiel al portal
I
Amigo ¿en dónde estás? ¿Hacia qué parte has ido?
Permíteme alcanzarte, y ser también olvido.
Y ser también la sangre que corra como un río,
desbocado y sin ojos, enlutado y sombrío.
Amigo ¿en dónde estás? ¿Por qué lado has partido?
¿Se olvidaron las cosas que junto a mí has vivido?
Aquellas que gritaban tu nombre con el mío,
llenándonos de risas, y a veces de vacío.
II
Diera yo por sembrar amapolas contigo,
y arrancar de tu boca la espinaca y el trigo.
Y arrancar las palabras que nos dijo el destino,
para hacer con sus voces nuestra ruta y camino.
Hermano, si pudiera mi voz serte de abrigo,
y más aún, tu duelo, adherirse conmigo.
Y liberarte, entonces, de ese llanto asesino
que derrama tu esencia, que malgasta tu vino.
III
Amigo, ven, regresa, mi garganta es tu asilo,
mi carne colorada, sin vestigios ni estilo.
Quisiera yo sacarte de ese duelo indeciso,
que te lastima hermano, que te derriba al piso.
Y amarrar a tu vientre varias trovas con hilo,
que dijeran en luchas “permanece tranquilo”
Varios versos gallardos sobre tu pelo liso,
brillante como el áurea, danzante al paraíso.
Amigo ¿en dónde estás? ¿Hacia qué parte has ido?
Permíteme alcanzarte, y ser también olvido.
Y ser también la sangre que corra como un río,
desbocado y sin ojos, enlutado y sombrío.
Amigo ¿en dónde estás? ¿Por qué lado has partido?
¿Se olvidaron las cosas que junto a mí has vivido?
Aquellas que gritaban tu nombre con el mío,
llenándonos de risas, y a veces de vacío.
II
Diera yo por sembrar amapolas contigo,
y arrancar de tu boca la espinaca y el trigo.
Y arrancar las palabras que nos dijo el destino,
para hacer con sus voces nuestra ruta y camino.
Hermano, si pudiera mi voz serte de abrigo,
y más aún, tu duelo, adherirse conmigo.
Y liberarte, entonces, de ese llanto asesino
que derrama tu esencia, que malgasta tu vino.
III
Amigo, ven, regresa, mi garganta es tu asilo,
mi carne colorada, sin vestigios ni estilo.
Quisiera yo sacarte de ese duelo indeciso,
que te lastima hermano, que te derriba al piso.
Y amarrar a tu vientre varias trovas con hilo,
que dijeran en luchas “permanece tranquilo”
Varios versos gallardos sobre tu pelo liso,
brillante como el áurea, danzante al paraíso.
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