TAVOAM
Poeta veterano
TODAS LAS MUERTES DE TU AUSENCIA
Todas las horas que lloraron sus minutos
durante esta media vida de furiosa soledad
han probado dibujar tu sonrisa
hasta en el humo de los cigarros trasnochados
con que estrangulaba esta maldita suerte
que se llevó de mi cama tus piernas despiertas
y tu aroma a mañana descalza
de mis cajones tu ropa
y de mi pecho tu espalda
de mi manos tu cintura y a veces tu esperanza
de mi cielo todas las estrellas que contabas
antes que se las coma la tormenta
y esa misma noche de las sábanas tu desenfreno
de mi piel el camino de tus dedos
y de la madrugada tu abrazo hasta los huesos
con las palabras que sabía decir tu mirada
de mi futuro ese hijo
con el que siempre soñabas.
Todos los días que vomitaron sus soles
durante esta triste vida que se detuvo en tu pasado
han probado reflejar tus ojos verdes
hasta en los vasos de los tragos desvelados
con que lavaba esta maldita memoria que no te espanta
de los febreros que usan tus polleras floreadas
de la radio que se ensaña con tus zambas
del destino que me tira sus migajas
de las mujeres que chocan con mi cama
y no besan con tus labios
ni borran el derroche de tus caderas
ni amenazan con detener la historia
y volver a crear con su desnudez
todos los tiempos y todos los planetas
de los sábados que la muerte se disfraza
acercándose a mis manos
con la piel sudando vodka
un nombre que olvido los domingos
y una boca llena de besos baratos.
Todas las veces que te he llorado
olvidé llamarte
y decirte que te extrañaba
Todas las horas que lloraron sus minutos
durante esta media vida de furiosa soledad
han probado dibujar tu sonrisa
hasta en el humo de los cigarros trasnochados
con que estrangulaba esta maldita suerte
que se llevó de mi cama tus piernas despiertas
y tu aroma a mañana descalza
de mis cajones tu ropa
y de mi pecho tu espalda
de mi manos tu cintura y a veces tu esperanza
de mi cielo todas las estrellas que contabas
antes que se las coma la tormenta
y esa misma noche de las sábanas tu desenfreno
de mi piel el camino de tus dedos
y de la madrugada tu abrazo hasta los huesos
con las palabras que sabía decir tu mirada
de mi futuro ese hijo
con el que siempre soñabas.
Todos los días que vomitaron sus soles
durante esta triste vida que se detuvo en tu pasado
han probado reflejar tus ojos verdes
hasta en los vasos de los tragos desvelados
con que lavaba esta maldita memoria que no te espanta
de los febreros que usan tus polleras floreadas
de la radio que se ensaña con tus zambas
del destino que me tira sus migajas
de las mujeres que chocan con mi cama
y no besan con tus labios
ni borran el derroche de tus caderas
ni amenazan con detener la historia
y volver a crear con su desnudez
todos los tiempos y todos los planetas
de los sábados que la muerte se disfraza
acercándose a mis manos
con la piel sudando vodka
un nombre que olvido los domingos
y una boca llena de besos baratos.
Todas las veces que te he llorado
olvidé llamarte
y decirte que te extrañaba