Quiero ser

El mentiroso

Poeta recién llegado
No quiero resultar amable
Ni estético
Ni agradable, siquiera
Quiero ser destructivo, desgarrador, desagradable, maldito, podrido, maloliente, feo a poder ser horrible, monstruosamente humano y sexualmente animal
Quiero despertar a ostias y ser el vigilante nocturno de la humanidad dormida
Quiero apoyarme en el cielo y decir desde allí a todos los que
Escriben poesías de amor
Que en fin, sigan como quieran, pero la noche será más larga
Si sus palabras no son de fuego y su lengua un puñal

Quiero recordar a los verdaderos poetas
Aquellos cuya cada palabra era ardiente
Y nunca fueron especialmente atractivos a los ojos normales
Quiero reivindicar lo feo como un modo de vida (no de forma irónica ni desesperada
Mi amor al fango es un certificado de calidad de muy alto nivel)
Y sobre todo quiero manchar la poesía a puñetazos
Llenarla como otros hicieron mejor que yo
De todos los elementos que se me puedan ocurrir y que puedo encontrar un domingo por la mañana allá por donde pasaron las hordas humildes de la locura nocturna
Sobre todo llenar la poesía de vómitos
Eso me entusiasmaría
Y de bragas rotas de yogures caducados pantalones agujereados alfombras sucias bolsas de basura llenas de jeringuillas sangre bien brillante carne ya pasada de día y de moda incluso viejos de ochenta y pico o más que son más vegetales que otra cosa en sus sillones de felpa y sus pantalones de leotardo

Quiero ser una espada pero no una almohada
Quiero conocer el abismo de primera mano, estrechársela
Y coincidir con él en que el sexo oral nunca estará lo suficientemente valorado
Para después marchar, ofreciéndole un cigarrillo y encendiéndolo con desdén
En la cabeza de algún escritor de sonetos románticos de estos que cantan frente a una chimenea con una copa de cognac en la mano
Y así poder reírme
Por tener unas razones maravillosas para ello

Ese es mi sueño, mi deseo y mi vida en si por si y para si
Quiero existir
Y escapar de la célula y la plaza pública
como el escapista que se dejó morir en la trampa de agua
no me evites no soy nadie
todavía
 
No quiero resultar amable
Ni estético
Ni agradable, siquiera
Quiero ser destructivo, desgarrador, desagradable, maldito, podrido, maloliente, feo a poder ser horrible, monstruosamente humano y sexualmente animal
Quiero despertar a ostias y ser el vigilante nocturno de la humanidad dormida
Quiero apoyarme en el cielo y decir desde allí a todos los que
Escriben poesías de amor
Que en fin, sigan como quieran, pero la noche será más larga
Si sus palabras no son de fuego y su lengua un puñal

Quiero recordar a los verdaderos poetas
Aquellos cuya cada palabra era ardiente
Y nunca fueron especialmente atractivos a los ojos normales
Quiero reivindicar lo feo como un modo de vida (no de forma irónica ni desesperada
Mi amor al fango es un certificado de calidad de muy alto nivel)
Y sobre todo quiero manchar la poesía a puñetazos
Llenarla como otros hicieron mejor que yo
De todos los elementos que se me puedan ocurrir y que puedo encontrar un domingo por la mañana allá por donde pasaron las hordas humildes de la locura nocturna
Sobre todo llenar la poesía de vómitos
Eso me entusiasmaría
Y de bragas rotas de yogures caducados pantalones agujereados alfombras sucias bolsas de basura llenas de jeringuillas sangre bien brillante carne ya pasada de día y de moda incluso viejos de ochenta y pico o más que son más vegetales que otra cosa en sus sillones de felpa y sus pantalones de leotardo

Quiero ser una espada pero no una almohada
Quiero conocer el abismo de primera mano, estrechársela
Y coincidir con él en que el sexo oral nunca estará lo suficientemente valorado
Para después marchar, ofreciéndole un cigarrillo y encendiéndolo con desdén
En la cabeza de algún escritor de sonetos románticos de estos que cantan frente a una chimenea con una copa de cognac en la mano
Y así poder reírme
Por tener unas razones maravillosas para ello

Ese es mi sueño, mi deseo y mi vida en si por si y para si
Quiero existir
Y escapar de la célula y la plaza pública
como el escapista que se dejó morir en la trampa de agua
no me evites no soy nadie
todavía
Existir sobre todas las cosas y hacerse uno asi mismo.
un bello alegato de sensaciones y estimulos elevados.
excelente. saludos de luzyabsenta
 

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