David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Queremos estar juntos, y podemos
Rehacer el amor y la armonía,
Espero que muy pronto nos besemos,
Volvamos a estar juntos, vida mía,
Y decir otra vez que nos queremos,
¡decirlo unas mil veces a porfía!
Pues muy pronto saldremos del olvido,
Vamos a recordar lo que hemos sido.
El recuerdo que vuelve a la cabeza
Y llena el corazón, que por las venas
Juntando nuestra sangre en la riqueza,
Nos devuelve el recuerdo y quita penas.
¡Que tortura es tu cuerpo de belleza
Que no siente del tiempo las arenas!
Hoy ya mi corazón emprende un vuelo
Por alcanzar el tuyo, dulce cielo.
Señora dulce, dama bondadosa,
Que me haces ascender al firmamento,
Pues tú eres la estrella más hermosa,
Y con mucha verdad así lo siento,
Pues tu cuerpo sublime que es de diosa
Da a esta afirmación buen fundamento
¡Ay, nunca te querrán como te quiero,
Clavel y flor hermosa, cual lucero!
Rehacer el amor y la armonía,
Espero que muy pronto nos besemos,
Volvamos a estar juntos, vida mía,
Y decir otra vez que nos queremos,
¡decirlo unas mil veces a porfía!
Pues muy pronto saldremos del olvido,
Vamos a recordar lo que hemos sido.
El recuerdo que vuelve a la cabeza
Y llena el corazón, que por las venas
Juntando nuestra sangre en la riqueza,
Nos devuelve el recuerdo y quita penas.
¡Que tortura es tu cuerpo de belleza
Que no siente del tiempo las arenas!
Hoy ya mi corazón emprende un vuelo
Por alcanzar el tuyo, dulce cielo.
Señora dulce, dama bondadosa,
Que me haces ascender al firmamento,
Pues tú eres la estrella más hermosa,
Y con mucha verdad así lo siento,
Pues tu cuerpo sublime que es de diosa
Da a esta afirmación buen fundamento
¡Ay, nunca te querrán como te quiero,
Clavel y flor hermosa, cual lucero!