marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa

Ahora, dueña del silencio,
predico al insomnio buscando la luz en tu rostro,
es de nocturna…
Y ahí estás ataviado de sábanas,
con tu hombro terminando en tu mano firme,
con tu boca dibujando un número
y tus ojos en desuso con pestañas forestas.
Y ahí estás,
con el nombre amor en tu oído,
para serpentear el recuerdo transitorio
que dejaste a plena luz ahuyentando los míos.
Para decorar la orgía en melodía
y retratarte en esta descansada osbcuridad
siguiendo la usina de mi versar metódico.
Ahí estás,
soy dueña del silencio
y tu presencia se hace enorme.
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