Mario Rood
Poeta recién llegado
el ruido de la puerta
me anuncia su llegada
meciendose en los confusos pasos
que le condujo el vino.
con la mirada callada
y con lucidez fingida
sembraba en mi mejilla
un ebrio beso
en su pelo, el olor a madrugada
conservaba el calor de otro aliento
mientras su piel adormecida
presumia su inolvidable noche
el silencio se tragaba mis preguntas
la verdad en su prisa, me alcanzaba
sus traicioneros ojos, parecian negar
lo que los mios con tristeza llovian.
me anuncia su llegada
meciendose en los confusos pasos
que le condujo el vino.
con la mirada callada
y con lucidez fingida
sembraba en mi mejilla
un ebrio beso
en su pelo, el olor a madrugada
conservaba el calor de otro aliento
mientras su piel adormecida
presumia su inolvidable noche
el silencio se tragaba mis preguntas
la verdad en su prisa, me alcanzaba
sus traicioneros ojos, parecian negar
lo que los mios con tristeza llovian.