LLUVIA AHORCADA
Desgarrada piel en hilvanes escritos,
soy guiñapo de brozas y sonsonetes
que lacerantes y sin pudor florecen
en las mandrágoras de la desilusión.
Ahora incoherencia;
frágil pantomima,
apacible inherencia,
lívida efigie, así.
Sueño en frío para configurar los agujeros,
depresión de locura indefinida y ahogada
por la multiplicación de las partes dispersas
que se abren al encuentro de un sol opaco.
Estoy bañado,
distribuido
por una lluvia ahorcada de algas ateridas.
Suelto deslizándose toda mi nostalgia,
perfumes de ondas y abalorios de brisas
que sueñan melodías de manojos, abrazos
mirados en el horizonte de las flores blancas.
Una agitación que lame cómplice al silencio,
furia cantada ante la mascara de una sonrisa
que náufraga, deambula abismos agrietados,
para fundirse en el ruido de los pasillos ebrios.
Cada rincón, combinación de congojas
turbiedad para las espaldas elípticas
donde los secretos bailan en tonos afrutados
y siempre sellados de tatuajes de sapos.
Jardín de diluvio en ballet oculto
que sostiene los brazaletes pálidos
de esos azules flotantes y recostados
en el largo edificio de las estatuas.
Estoy húmedo,
reunido
en los confines de tu beso enhebrado.
* * * * * * *
luzyabsenta.
Nostalgia diluida para lamer las congojas de ver como el alma tiene aún los besos enhebrados. Es un pasaje extraordinario para verse en las enjambre de las solapas floridas. Gracias.
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