Viten
Poeta fiel al portal
Renuncio al amor porque es un demonio
que se disfraza de ángel con alas doradas.
Renuncio al amor porque no regala nada;
cuando este termina todo se acaba.
Renuncio al amor porque es perder el tiempo,
darlo todo, quererlo todo, y todo es imposible.
Renuncio porque mata, renuncio porque duele.
Renuncio porque no quiero sufrir más.
Renuncio al amor porque no trae nada a cambio;
cuando mucho se ama, poco corresponde,
cuando no se corresponde, se ama con locura.
Renuncio porque no quiero más amargura.
Renuncio al amor porque para mí es inútil
querer, sufrir, llorar, todo es inútil.
Renuncio porque condenado estoy
a renunciar a él cada vez que lo encuentro.
Renuncio a los “te amo”, a cartas de amor,
renuncio a los “te quiero”, a condenas a muerte;
renuncio a las odas, a lo dulce, a las contradicciones;
renuncio a la desesperación, al odio…
Renuncio a todo lo que escribí por ti;
renuncio a ti, ¡sí! ¡A ti!, renuncio a tu nombre.
Renuncio a tu encuentro, a tu sombra,
a tu olor, a tu aura… a mi delirio.
Renuncio al trabajo que me es amarte,
renuncio a todo lo que me diste
sin siquiera saber que lo entregaste;
renuncio a ti, mi absurdo amor.
que se disfraza de ángel con alas doradas.
Renuncio al amor porque no regala nada;
cuando este termina todo se acaba.
Renuncio al amor porque es perder el tiempo,
darlo todo, quererlo todo, y todo es imposible.
Renuncio porque mata, renuncio porque duele.
Renuncio porque no quiero sufrir más.
Renuncio al amor porque no trae nada a cambio;
cuando mucho se ama, poco corresponde,
cuando no se corresponde, se ama con locura.
Renuncio porque no quiero más amargura.
Renuncio al amor porque para mí es inútil
querer, sufrir, llorar, todo es inútil.
Renuncio porque condenado estoy
a renunciar a él cada vez que lo encuentro.
Renuncio a los “te amo”, a cartas de amor,
renuncio a los “te quiero”, a condenas a muerte;
renuncio a las odas, a lo dulce, a las contradicciones;
renuncio a la desesperación, al odio…
Renuncio a todo lo que escribí por ti;
renuncio a ti, ¡sí! ¡A ti!, renuncio a tu nombre.
Renuncio a tu encuentro, a tu sombra,
a tu olor, a tu aura… a mi delirio.
Renuncio al trabajo que me es amarte,
renuncio a todo lo que me diste
sin siquiera saber que lo entregaste;
renuncio a ti, mi absurdo amor.
Última edición: