Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Hoy me pide que le escriba un poema mi señora y comienzo sin demora sin que ella lo perciba. Ya está mi mano cautiva de la pluma ante el papel pues ha de plasmar en él el amor que le profeso y después espero un beso tan dulce como la miel.
Y empiezo así:
Tú sabes cuanto te quiero, como una vez te escribí, sabes amor que por ti yo no vivo, yo me muero. Eres tú mi amor primero y tú eres mi vida entera, eres tú mi primavera, quien el alma me robó y mi corazón hirió con una flecha certera.
Y así termino:
Y después de este proceso, creo haberlo merecido, amor mío yo te pido en mis labios ese beso.