Duelo

miguegarza

Poeta que considera el portal su segunda casa
Hola amigos mundopoetosos:
Subo este poema que ya tiene algunos años, acaba de aparecr en la Revista La pluma del ganso que se publica en la Ciudad de México; se trata de un poema un poco largo.
De antemano, gracias por su lectura.
Un abrazo: Miguel

DUELO

Una gota de sangre,
o un río subterráneo de silenciosas lágrimas
vertidas en la noche más desnuda,
no bastan.

Repetir mil veces
el nombre de quien marcha,
con el rostro de barro vuelto hacia la lluvia,
con letras de leche, miel y agua,
como semillas virginales
arrojadas a un viento estéril de grasa calcinada,
no sirve.

Los hilos tenues e invisibles
que atraviesan las redes de la melancolía,
con su virtud de cronología imposible,
nada pueden.

Ni siquiera el alma,
(ese otro ser que es uno mismo)
vuelta hacia el fuego que abrasa la memoria
con su cadencia insensible y remota,
sus amorosos empeños,
su verdad hecha de espuma y movimiento de ala,
ni siquiera ese pedazo de alma
que cabe en la mano
que acaricia el hombro del moribundo,
es suficiente.

II

Se fatiga la sangre de andar en el cuerpo,
de recorrer espacios limitados e infinitos
de ir y venir sosteniendo un cuerpo
que respira, camina, trabaja y duerme.

Se fatiga la sangre de recorrer un alma
que alimenta amores y mantiene sueños,
de alojarse en la morada de la ausencia,
de buscar en vano las palabras del olvido.

Se fatiga la sangre de golpear en las sienes,
un día cualquiera se subleva contra aquel que la contiene,
desiste, se seca y la vida se detiene.

III

Una mirada en la ventana
ve caer en ráfagas la lluvia,
la madrugada se vuelve
un río herido de soledad y de abandono
que las copas de los árboles envuelve.
La noche se ha cerrado en sí misma y no amanece.

IV

Dan ganas de gritar,
de derrumbarse y derramar sobre la tierra,
una tempestad de lágrimas
y dejar caer el cuerpo en hombros generosos;
de confundir las palabras, entregarse al olvido
y agotar, una a una, las heridas de la memoria.

Pero la voluntad no puede desandar
los territorios que el aliento cede.
Siguen su marcha la procesión de adioses,
las palabras de consuelo que caen en el vacío.

V

Lo que queda es un puñado de cenizas,
un rostro oculto para siempre en un lugar deshabitado,
una presencia amada
que en instantes que remontan la conciencia
nos sorprende con imágenes que son ya,
para siempre, nuestras.

...
Quedamos los testigos de tu amor sobre la tierra,
el corazón de los que te amamos,
los ojos en los que te miraste
y encerrada en alguna parte de nuestro cuerpo,
un trozo de vida que nos dice
mírame, esta es mi sangre, aquí también me tienes.
 
Este maravilloso poema está lleno de vitalidad y parece que en su seno alberga un mensaje muy positivo: hay que vivir.
 
Hola luis:
Con un poco de demora agradezco la especial lectura que haces de mi poema, si tú encuentras ese sentido -pasión de vida- entonces me parece que tu lectura está en el sentido correcto.
Te envío un caluroso abrazo: Miguel
 
Miguel, he llorado con tu poema...es soberbio, es sublime, es maravilloso!
La melancolía tras el adiós eterno, la tristeza albergada en el entramado del alma por la sed de presencia.
Versos que merecen todo el reconocimiento y mil estrellas!!
Abrazos, Poeta.
 
Hola Filan:
Te agradezco de corazón tu visita a este poema que mucho tiempo dudé en compartir En cierto modo una intención que subyace a la creación es compartir con el lector las propias vivencias y sentimientos y que procure hacerlo bella y convincentemente, así que de nuevo agradezco el contenido de tu mensaje ,y como sé que tú eres del hemisferio Sur, tomaré con gusto las estrellitas que me haces llegar, al fin que por allá hay muchas.
Y además te hago llegar un caluroso apapacho: Miguel
 
Bueno Miguel ,qué decir? Mira ,es la primera que te leo en verso libre y he quedado maravillada por el aplomo de
tus versos,por ese sentimiento que derrochan ,por el talento poético con que tratas el tema de la vida y de la muerte.
Me ha encantado de verdad este precioso poema que en su nostalgia es una maravilla.
Te felicito de todo corazón amigo y dejo todas las estrellas del firmamento para ti con un fuerte apapacho.
besos mi amigo.
 
Bueno Miguel ,qué decir? Mira ,es la primera que te leo en verso libre y he quedado maravillada por el aplomo de
tus versos,por ese sentimiento que derrochan ,por el talento poético con que tratas el tema de la vida y de la muerte.
Me ha encantado de verdad este precioso poema que en su nostalgia es una maravilla.
Te felicito de todo corazón amigo y dejo todas las estrellas del firmamento para ti con un fuerte apapacho.
besos mi amigo.
Hola Pilar:
Por visitar mi poema y dejar tus gentiles palabras, gracias, siempre eres en exceso generosa con mis versos, recibo con mucho gusto esas estrellas y ese beso y correspondo a ellos con un apapacho.
Miguel Garza
 
Hola amigos mundopoetosos:
Subo este poema que ya tiene algunos años, acaba de aparecr en la Revista La pluma del ganso que se publica en la Ciudad de México; se trata de un poema un poco largo.
De antemano, gracias por su lectura.
Un abrazo: Miguel

DUELO

Una gota de sangre,
o un río subterráneo de silenciosas lágrimas
vertidas en la noche más desnuda,
no bastan.

Repetir mil veces
el nombre de quien marcha,
con el rostro de barro vuelto hacia la lluvia,
con letras de leche, miel y agua,
como semillas virginales
arrojadas a un viento estéril de grasa calcinada,
no sirve.

Los hilos tenues e invisibles
que atraviesan las redes de la melancolía,
con su virtud de cronología imposible,
nada pueden.

Ni siquiera el alma,
(ese otro ser que es uno mismo)
vuelta hacia el fuego que abrasa la memoria
con su cadencia insensible y remota,
sus amorosos empeños,
su verdad hecha de espuma y movimiento de ala,
ni siquiera ese pedazo de alma
que cabe en la mano
que acaricia el hombro del moribundo,
es suficiente.

II

Se fatiga la sangre de andar en el cuerpo,
de recorrer espacios limitados e infinitos
de ir y venir sosteniendo un cuerpo
que respira, camina, trabaja y duerme.

Se fatiga la sangre de recorrer un alma
que alimenta amores y mantiene sueños,
de alojarse en la morada de la ausencia,
de buscar en vano las palabras del olvido.

Se fatiga la sangre de golpear en las sienes,
un día cualquiera se subleva contra aquel que la contiene,
desiste, se seca y la vida se detiene.

III

Una mirada en la ventana
ve caer en ráfagas la lluvia,
la madrugada se vuelve
un río herido de soledad y de abandono
que las copas de los árboles envuelve.
La noche se ha cerrado en sí misma y no amanece.

IV

Dan ganas de gritar,
de derrumbarse y derramar sobre la tierra,
una tempestad de lágrimas
y dejar caer el cuerpo en hombros generosos;
de confundir las palabras, entregarse al olvido
y agotar, una a una, las heridas de la memoria.

Pero la voluntad no puede desandar
los territorios que el aliento cede.
Siguen su marcha la procesión de adioses,
las palabras de consuelo que caen en el vacío.

V

Lo que queda es un puñado de cenizas,
un rostro oculto para siempre en un lugar deshabitado,
una presencia amada
que en instantes que remontan la conciencia
nos sorprende con imágenes que son ya,
para siempre, nuestras.

...
Quedamos los testigos de tu amor sobre la tierra,
el corazón de los que te amamos,
los ojos en los que te miraste
y encerrada en alguna parte de nuestro cuerpo,
un trozo de vida que nos dice
mírame, esta es mi sangre, aquí también me tienes.



Miguel.
Cada verso de tu poesía me ha tocado el alma.
el duelo, es una etapa que debemos guardar, una etapa dolorosa que tenemos que vivir, un proceso.
en tus versos descubro ese dolor de la perdida de ese ser que tanto amamos, esas noches interminables con los recuerdos rugiendo en la mente y provocando espasmos al contricto corazón, luego viene esa vida cotidiana y el tratar de vivir como si todo fuera igual y es mentira, porque ya nada es igual, ese espacio que quedó vacío no se puede llenar, y pasa el tiempo tan lentamente y llega la aceptación que no significa menos dolor, sino que nuestro corazón, nuestra vida se acostumbra a vivir con esa espina constante clavada en lo profundo del ser...
Un placer visitarte.
Estrellas.
Apapachos.
ana
 
Hola amigos mundopoetosos:
Subo este poema que ya tiene algunos años, acaba de aparecr en la Revista La pluma del ganso que se publica en la Ciudad de México; se trata de un poema un poco largo.
De antemano, gracias por su lectura.
Un abrazo: Miguel

DUELO

Una gota de sangre,
o un río subterráneo de silenciosas lágrimas
vertidas en la noche más desnuda,
no bastan.

Repetir mil veces
el nombre de quien marcha,
con el rostro de barro vuelto hacia la lluvia,
con letras de leche, miel y agua,
como semillas virginales
arrojadas a un viento estéril de grasa calcinada,
no sirve.

Los hilos tenues e invisibles
que atraviesan las redes de la melancolía,
con su virtud de cronología imposible,
nada pueden.

Ni siquiera el alma,
(ese otro ser que es uno mismo)
vuelta hacia el fuego que abrasa la memoria
con su cadencia insensible y remota,
sus amorosos empeños,
su verdad hecha de espuma y movimiento de ala,
ni siquiera ese pedazo de alma
que cabe en la mano
que acaricia el hombro del moribundo,
es suficiente.

II

Se fatiga la sangre de andar en el cuerpo,
de recorrer espacios limitados e infinitos
de ir y venir sosteniendo un cuerpo
que respira, camina, trabaja y duerme.

Se fatiga la sangre de recorrer un alma
que alimenta amores y mantiene sueños,
de alojarse en la morada de la ausencia,
de buscar en vano las palabras del olvido.

Se fatiga la sangre de golpear en las sienes,
un día cualquiera se subleva contra aquel que la contiene,
desiste, se seca y la vida se detiene.

III

Una mirada en la ventana
ve caer en ráfagas la lluvia,
la madrugada se vuelve
un río herido de soledad y de abandono
que las copas de los árboles envuelve.
La noche se ha cerrado en sí misma y no amanece.

IV

Dan ganas de gritar,
de derrumbarse y derramar sobre la tierra,
una tempestad de lágrimas
y dejar caer el cuerpo en hombros generosos;
de confundir las palabras, entregarse al olvido
y agotar, una a una, las heridas de la memoria.

Pero la voluntad no puede desandar
los territorios que el aliento cede.
Siguen su marcha la procesión de adioses,
las palabras de consuelo que caen en el vacío.

V

Lo que queda es un puñado de cenizas,
un rostro oculto para siempre en un lugar deshabitado,
una presencia amada
que en instantes que remontan la conciencia
nos sorprende con imágenes que son ya,
para siempre, nuestras.

...
Quedamos los testigos de tu amor sobre la tierra,
el corazón de los que te amamos,
los ojos en los que te miraste
y encerrada en alguna parte de nuestro cuerpo,
un trozo de vida que nos dice
mírame, esta es mi sangre, aquí también me tienes.
hola migue, pues aún en el dolor del duelo se siente como invitas a vivir y a sentir todo lo que el alma lleva dentro cuando algo en ella se ha muerto, pero otra parate sigue viva y latiendo. Saludos y estrellas
¡SONRIE!
 
Hola amigos mundopoetosos:
Subo este poema que ya tiene algunos años, acaba de aparecr en la Revista La pluma del ganso que se publica en la Ciudad de México; se trata de un poema un poco largo.
De antemano, gracias por su lectura.
Un abrazo: Miguel

DUELO

Una gota de sangre,
o un río subterráneo de silenciosas lágrimas
vertidas en la noche más desnuda,
no bastan.

Repetir mil veces
el nombre de quien marcha,
con el rostro de barro vuelto hacia la lluvia,
con letras de leche, miel y agua,
como semillas virginales
arrojadas a un viento estéril de grasa calcinada,
no sirve.

Los hilos tenues e invisibles
que atraviesan las redes de la melancolía,
con su virtud de cronología imposible,
nada pueden.

Ni siquiera el alma,
(ese otro ser que es uno mismo)
vuelta hacia el fuego que abrasa la memoria
con su cadencia insensible y remota,
sus amorosos empeños,
su verdad hecha de espuma y movimiento de ala,
ni siquiera ese pedazo de alma
que cabe en la mano
que acaricia el hombro del moribundo,
es suficiente.

II

Se fatiga la sangre de andar en el cuerpo,
de recorrer espacios limitados e infinitos
de ir y venir sosteniendo un cuerpo
que respira, camina, trabaja y duerme.

Se fatiga la sangre de recorrer un alma
que alimenta amores y mantiene sueños,
de alojarse en la morada de la ausencia,
de buscar en vano las palabras del olvido.

Se fatiga la sangre de golpear en las sienes,
un día cualquiera se subleva contra aquel que la contiene,
desiste, se seca y la vida se detiene.

III

Una mirada en la ventana
ve caer en ráfagas la lluvia,
la madrugada se vuelve
un río herido de soledad y de abandono
que las copas de los árboles envuelve.
La noche se ha cerrado en sí misma y no amanece.

IV

Dan ganas de gritar,
de derrumbarse y derramar sobre la tierra,
una tempestad de lágrimas
y dejar caer el cuerpo en hombros generosos;
de confundir las palabras, entregarse al olvido
y agotar, una a una, las heridas de la memoria.

Pero la voluntad no puede desandar
los territorios que el aliento cede.
Siguen su marcha la procesión de adioses,
las palabras de consuelo que caen en el vacío.

V

Lo que queda es un puñado de cenizas,
un rostro oculto para siempre en un lugar deshabitado,
una presencia amada
que en instantes que remontan la conciencia
nos sorprende con imágenes que son ya,
para siempre, nuestras.

...
Quedamos los testigos de tu amor sobre la tierra,
el corazón de los que te amamos,
los ojos en los que te miraste
y encerrada en alguna parte de nuestro cuerpo,
un trozo de vida que nos dice
mírame, esta es mi sangre, aquí también me tienes.


Lo he leído muy emocionada por el bello mensaje que aquí nos trasmites. Gracias por compartir tus letras, un placer haberte leído.
Estrellas y besos
 
Hola ana:
Gracias por leer y comentar mis versos, tus palabras son muy gentiles.. En efecto, nada es igual, despuès de la ausencia, el unico recurso es la memoria, la persnal y, si es el caso, la histórica.
Un abrazo: Miguel
 
Aplaudo el lirismo y la belleza de las palabras, vivir sintiendo es un acto de valentia, contarlo tan hermosamente es un dificil acto de poesia.

Insisto en los aplausos.
 

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