No era la primera vez que James conducía por una carretera secundaria con un cadáver en el maletero. Y mucho se temía que tampoco sería la última. Hay caminos en Nevada que pueden sacarte de quicio.
De haber tenido algo de pasta, hubiera parado en uno de esos casinos indios a probar suerte pero la verdad es que, además de que no contaba con mas de cinco míseros dólares, el cuerpo de esa tal Patty ya empezaba a oler y James quería demasiado a su enorme Ford Capri del 85. A change is gonna come cantaba Sam Cooke en ese sucio soul que salía por los altavoces, y James pensaba en Tommie Smith con el puño en alto, en aquellas olimpiadas de Mexico, 1968.
No era la primera vez de James, conducia por una carretera secundaria con un cadáver en el maletero.
Pero rezaba porque fuera la última. Patty había decidido poner punto y final desde el puente de Brooklyn (puente y final había escrito ella en su diario) y a James le importaban muy poco sus razones, solo le importaba cruzar el pais y dejarle el cadaver al unico familiar vivo de esa vieja suicida.
Todo por cien asquerosos dolares y el coste de la gasolina. Los negros no le importan a nadie y pensó en sacar el cuerpo de la vieja y dejarlo tirado en la cuneta y buscar otro trabajo, correos quizá.
Horas despues James llama al timbre de la casa del supuesto familiar y allí nadie quiere saber nada.
El Capri empezaba a oler a ruina y el soul ya no sonaba a esperanza.
No era la primera vez que James conducía por una carretera secundaria con un cadáver en el maletero.
Y mucho se temía que precisamente aquel cadáver terminaría por traerle problemas. Hay caminos en la vida que te sacan de quicio.
*edito: soy nuevo en este foro, ruego al moderador, que si no es el sitio de esta historia por favor lo coloque en su correspondiente apartado.
De haber tenido algo de pasta, hubiera parado en uno de esos casinos indios a probar suerte pero la verdad es que, además de que no contaba con mas de cinco míseros dólares, el cuerpo de esa tal Patty ya empezaba a oler y James quería demasiado a su enorme Ford Capri del 85. A change is gonna come cantaba Sam Cooke en ese sucio soul que salía por los altavoces, y James pensaba en Tommie Smith con el puño en alto, en aquellas olimpiadas de Mexico, 1968.
No era la primera vez de James, conducia por una carretera secundaria con un cadáver en el maletero.
Pero rezaba porque fuera la última. Patty había decidido poner punto y final desde el puente de Brooklyn (puente y final había escrito ella en su diario) y a James le importaban muy poco sus razones, solo le importaba cruzar el pais y dejarle el cadaver al unico familiar vivo de esa vieja suicida.
Todo por cien asquerosos dolares y el coste de la gasolina. Los negros no le importan a nadie y pensó en sacar el cuerpo de la vieja y dejarlo tirado en la cuneta y buscar otro trabajo, correos quizá.
Horas despues James llama al timbre de la casa del supuesto familiar y allí nadie quiere saber nada.
El Capri empezaba a oler a ruina y el soul ya no sonaba a esperanza.
No era la primera vez que James conducía por una carretera secundaria con un cadáver en el maletero.
Y mucho se temía que precisamente aquel cadáver terminaría por traerle problemas. Hay caminos en la vida que te sacan de quicio.
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