razyel
Poeta recién llegado
No estás
y el filo de la noche
corta como cristales rotos,
con ese espasmo gélido
que me recorre las entrañas;
ese soplido helado de distancia
y ventanas abiertas de par en par;
ese brusco estremecimiento
como de escarcha en los huesos;
esa detestable sensación
de espetones de hielo en las venas
congelándome súbitamente la sangre;
ese calambre insoportable
que paraliza glóbulos rojos y blancos
en complejas contorsiones irreversibles;
esa frenética conmoción
que me entumece las células madres
desarticulando mis sistemas.
Concluyendo con un golpe
violento y certero al corazón
que como resultado ultiman
conmigo llorando a gritos
en el último pulso mortuorio
que palpita en la habitación.
y el filo de la noche
corta como cristales rotos,
con ese espasmo gélido
que me recorre las entrañas;
ese soplido helado de distancia
y ventanas abiertas de par en par;
ese brusco estremecimiento
como de escarcha en los huesos;
esa detestable sensación
de espetones de hielo en las venas
congelándome súbitamente la sangre;
ese calambre insoportable
que paraliza glóbulos rojos y blancos
en complejas contorsiones irreversibles;
esa frenética conmoción
que me entumece las células madres
desarticulando mis sistemas.
Concluyendo con un golpe
violento y certero al corazón
que como resultado ultiman
conmigo llorando a gritos
en el último pulso mortuorio
que palpita en la habitación.