Ciegas eternamente
con un beso
como un oasis en el desierto
como la inmensidad del campo abierto
como la antigua soledad de mi mente.
Canta, sin opción a dudas, mi ángel,
la marcha que con voz justa
al alba tus labios anuncian
cual inspiración de musas
la efímera eternidad de tu piel suave.
Hazme arder, vida mía,
sin tu calor sería fría
toda sensación de alegría,
ya sea infierno o cielo, noche o día.
con un beso
como un oasis en el desierto
como la inmensidad del campo abierto
como la antigua soledad de mi mente.
Canta, sin opción a dudas, mi ángel,
la marcha que con voz justa
al alba tus labios anuncian
cual inspiración de musas
la efímera eternidad de tu piel suave.
Hazme arder, vida mía,
sin tu calor sería fría
toda sensación de alegría,
ya sea infierno o cielo, noche o día.