Roselia J. Ruiz
Poeta recién llegado
Prisión plateada de puertas corredizas
Eres la flama para las almas perdidas
Que se pierden en el mar de tus detalles
En el lecho de tus risas angelicales
Castillo que disfruto en consecuencia del drama:
La tristeza sumergida, en alborozos de atención.
Cupidos engalanados con traje, me flechan
Cual instante de rayo en la arena de playa
Oh! Maldición placentera, ahora soy paupérrima
Y tú fincas tu hogar con ladrillos de oro.
Joyas en el patio, pieles de escaparate,
No se piden besos al amante,
Se ruega verdadero amor al reflejante.
Se congelan las lágrimas rodantes de mi mejilla
Con solo mirar por una rejilla
La belleza inalcanzable de estatuillas
Mostradas en piezas utópicas de anatomía.
En cada pasillo se huele a pecado capital,
Cada mirada tiene la brillantez del olvido
Se es feliz en este maldito paraíso
Del que se es esclavo, voluntario realizado .
Eres la flama para las almas perdidas
Que se pierden en el mar de tus detalles
En el lecho de tus risas angelicales
Castillo que disfruto en consecuencia del drama:
La tristeza sumergida, en alborozos de atención.
Cupidos engalanados con traje, me flechan
Cual instante de rayo en la arena de playa
Oh! Maldición placentera, ahora soy paupérrima
Y tú fincas tu hogar con ladrillos de oro.
Joyas en el patio, pieles de escaparate,
No se piden besos al amante,
Se ruega verdadero amor al reflejante.
Se congelan las lágrimas rodantes de mi mejilla
Con solo mirar por una rejilla
La belleza inalcanzable de estatuillas
Mostradas en piezas utópicas de anatomía.
En cada pasillo se huele a pecado capital,
Cada mirada tiene la brillantez del olvido
Se es feliz en este maldito paraíso
Del que se es esclavo, voluntario realizado .
Última edición: