Arturo Acosta
Reconstructor de sueños rotos
Tengo un halo de tristeza,
pensar que no te veo, sentir que no te miro;
creer que puedo verte, buscarte en mis sigilos.
Mirar al cielo, nocturno y mis estrellas
y mis lunas y mis sueños y mis penas,
y sentirte tan lejana y tan de cerca.
Tengo un dejo de tristeza.
Pensar que a mi cielo van tus sueños y tus penas
afanosos y turgentes y humedades de tus ojos y tus cuencas
anhelando las estrellas que yo tengo y que te guardo
laborioso entre mis manos y mis labios y mis venas
Tu silencio tiene un sino a mi tristeza,
¡Ay mis manos artesanas!
que ya atentas, que ya prontas,
que ya prestas,
a moldear ya tus cielos
-laberintos de nocturnos do caminas, bella-,
-¡Ay mis ansias!,
¡ay mi sangre!,
¡ay mi lengua!-
pensar que no te veo, sentir que no te miro;
creer que puedo verte, buscarte en mis sigilos.
Mirar al cielo, nocturno y mis estrellas
y mis lunas y mis sueños y mis penas,
y sentirte tan lejana y tan de cerca.
Tengo un dejo de tristeza.
Pensar que a mi cielo van tus sueños y tus penas
afanosos y turgentes y humedades de tus ojos y tus cuencas
anhelando las estrellas que yo tengo y que te guardo
laborioso entre mis manos y mis labios y mis venas
Tu silencio tiene un sino a mi tristeza,
¡Ay mis manos artesanas!
que ya atentas, que ya prontas,
que ya prestas,
a moldear ya tus cielos
-laberintos de nocturnos do caminas, bella-,
paladean el mendrugo de tu estela...
-¡Ay mis ansias!,
¡ay mi sangre!,
¡ay mi lengua!-
Última edición: