Me miro los brazos
¡En otrora poderosas herramientas!
ahora en los huesos.
Sobre mi escritorio
el diagnóstico irrefutable
que sella un destino.
La vida cae a pedazos
y en camino ciego, a tientas
extraño los viejos besos.
Preparado para el velorio
de una manera rentable:
Ser conservado en vino
para el estudio de ídem casos.
Siento, vida, como me avientas
al poso de los deseos.
Pasado de conservatorio
con música entrañable...
Mi último verdadero atino.
Me duelen el olvido y pasos...
¡Espero que tu nunca lo sientas!
Vivir a base de sueños y seseos.
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