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Poeta fiel al portal
Toma todo lo que quieras de mí,
de cualquier manera no me queda nada;
avísame si algo me faltase para cumplir con el contrato.
Firmé con mi sangre y ahora me arrepiento,
te di mi vida, mi todo, mi alma.
Condena se me ha preparado de por vida;
renuncié a mi humanidad, ya lo perdí todo.
Siento tu nombre escaparse entre lágrimas,
siento mi vida extinguirse en tu recuerdo.
¿Recuerdo? Imposible ¡Aún estás presente!
¿Cómo olvidar algo que nunca se tuvo?
Mírame, por última vez, ¡mírame!
Entonces llévame a tu averno.
Cumpliré la condena, aunque sea eterna;
pues me sedujiste con tu sonrisa.
Beberé de la hiel que emanas,
putrefacto néctar de tu corazón.
Sigo esperándote. Aún condenado.
Beso el recuerdo de antaño
cuando todo era fácil;
cuando no existías.
Y de a poco me voy,
de a poco muero.
¿Dónde estás?
¿Dónde estás que no te veo?
Las horas terminan y me voy extinguiendo
en el silencio sempiterno previo a tu llegada.
Vienes, me atrapas, duermo para siempre;
entonces siento arder las llamas.
Aún así lo repetiría;
aún así extinguiría mi alma
por ti. ¿Y tú? No respondes.
¡Demonio! Llegas, me matas y callas
para siempre. Burlándote de este tonto mortal
que, entre muchas cosas, te ama.
*******
Después de un tiempo ausente regresé.
Saludos a todos.
*******
de cualquier manera no me queda nada;
avísame si algo me faltase para cumplir con el contrato.
Firmé con mi sangre y ahora me arrepiento,
te di mi vida, mi todo, mi alma.
Condena se me ha preparado de por vida;
renuncié a mi humanidad, ya lo perdí todo.
Siento tu nombre escaparse entre lágrimas,
siento mi vida extinguirse en tu recuerdo.
¿Recuerdo? Imposible ¡Aún estás presente!
¿Cómo olvidar algo que nunca se tuvo?
Mírame, por última vez, ¡mírame!
Entonces llévame a tu averno.
Cumpliré la condena, aunque sea eterna;
pues me sedujiste con tu sonrisa.
Beberé de la hiel que emanas,
putrefacto néctar de tu corazón.
Sigo esperándote. Aún condenado.
Beso el recuerdo de antaño
cuando todo era fácil;
cuando no existías.
Y de a poco me voy,
de a poco muero.
¿Dónde estás?
¿Dónde estás que no te veo?
Las horas terminan y me voy extinguiendo
en el silencio sempiterno previo a tu llegada.
Vienes, me atrapas, duermo para siempre;
entonces siento arder las llamas.
Aún así lo repetiría;
aún así extinguiría mi alma
por ti. ¿Y tú? No respondes.
¡Demonio! Llegas, me matas y callas
para siempre. Burlándote de este tonto mortal
que, entre muchas cosas, te ama.
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Después de un tiempo ausente regresé.
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