[FONT="]No puede ser cierto, Manuela,
[FONT="]que el vientre frío de esta vasija
[FONT="]encierre el incendio voraz
[FONT="]de tus sueños libertados
[FONT="]de la fosa común
[FONT="]del cementerio de Paita;
[FONT="]No puede ser verosímil,
[FONT="]que este vaso frágil aprisione
[FONT="]tu presencia de acero,
[FONT="]que venciera inclusive
[FONT="]al veneno de las serpientes.
[FONT="]Mi corazón se resiste a creer
[FONT="]que esta arca retenga la belleza,
[FONT="]el coraje amoroso
[FONT="]y el resplandor inmenso
[FONT="]de la Caballeresa del Sol
[FONT="]que alumbró a toda América
[FONT="]con su luz tricolor.
[FONT="]No me cabe en el alma
[FONT="]que en ella yazcan los arrestos
[FONT="]de la guerrera inclaudicable
[FONT="]que batalló junto a los Voltígeros
[FONT="]de la Guardia Libertaria;
[FONT="]que ascendió a Teniente de Húsares
[FONT="]del Ejército Libertador
[FONT="]y resplandeció como Coronela
[FONT="]y Generala de Honor
[FONT="]de la República del Ecuador[FONT="].
[FONT="]¿Cómo puede albergar
[FONT="]este oscuro recipiente
[FONT="]la luz incandescente
[FONT="]de las manos que encendieron
[FONT="]los amaneceres revolucionarios
[FONT="]de la América morena,
[FONT="]hermosa y triste?
[FONT="]¡No pueden caber aquí
[FONT="]los inmensos cariños [FONT="]mulatos
[FONT="]de Nathán y Jonatás
[FONT="]y los besos innúmeros
[FONT="]de los labios de Simón,
[FONT="]el libertador de cinco naciones!
[FONT="]No puede aprisionarse
[FONT="]en este vaso con bordes
[FONT="]el recuerdo inconmensurable
[FONT="]de aquella que liberó al libertador.
[FONT="]Desde luego que no es cierto, Manuela:
[FONT="]Tú no has muerto.
[FONT="]No morirá jamás aquella
[FONT="]que diera su vida por los demás;
[FONT="]No puede morir aquella
[FONT="]que se despojó
[FONT="]de sus riquezas femeninas
[FONT="]para cambiarlas por los cañones
[FONT="]que dispararon los sueños de libertad
[FONT="]en Pichincha y Ayacucho,
[FONT="]y se ganó la gloria imperecedera
[FONT="]a punta de amor, bala y valentía.
[FONT="]No puedes morir, Manuela,
[FONT="]porque tú enciendes cada día,
[FONT="]con la antorcha de tu corazón,
[FONT="]las estatuas de fuego
[FONT="]del gran Bolívar,
[FONT="]inaccesibles al olvido.
[FONT="]No puedes morir, Manuela Sáenz,
[FONT="]porque tu amor,
[FONT="]después de tantos siglos,
[FONT="]aún inflama la capilla cósmica
[FONT="]de los corazones que arden
[FONT="]en la llama eterna de la libertad.
[FONT="]que el vientre frío de esta vasija
[FONT="]encierre el incendio voraz
[FONT="]de tus sueños libertados
[FONT="]de la fosa común
[FONT="]del cementerio de Paita;
[FONT="]No puede ser verosímil,
[FONT="]que este vaso frágil aprisione
[FONT="]tu presencia de acero,
[FONT="]que venciera inclusive
[FONT="]al veneno de las serpientes.
[FONT="]Mi corazón se resiste a creer
[FONT="]que esta arca retenga la belleza,
[FONT="]el coraje amoroso
[FONT="]y el resplandor inmenso
[FONT="]de la Caballeresa del Sol
[FONT="]que alumbró a toda América
[FONT="]con su luz tricolor.
[FONT="]No me cabe en el alma
[FONT="]que en ella yazcan los arrestos
[FONT="]de la guerrera inclaudicable
[FONT="]que batalló junto a los Voltígeros
[FONT="]de la Guardia Libertaria;
[FONT="]que ascendió a Teniente de Húsares
[FONT="]del Ejército Libertador
[FONT="]y resplandeció como Coronela
[FONT="]y Generala de Honor
[FONT="]de la República del Ecuador[FONT="].
[FONT="]¿Cómo puede albergar
[FONT="]este oscuro recipiente
[FONT="]la luz incandescente
[FONT="]de las manos que encendieron
[FONT="]los amaneceres revolucionarios
[FONT="]de la América morena,
[FONT="]hermosa y triste?
[FONT="]¡No pueden caber aquí
[FONT="]los inmensos cariños [FONT="]mulatos
[FONT="]de Nathán y Jonatás
[FONT="]y los besos innúmeros
[FONT="]de los labios de Simón,
[FONT="]el libertador de cinco naciones!
[FONT="]No puede aprisionarse
[FONT="]en este vaso con bordes
[FONT="]el recuerdo inconmensurable
[FONT="]de aquella que liberó al libertador.
[FONT="]Desde luego que no es cierto, Manuela:
[FONT="]Tú no has muerto.
[FONT="]No morirá jamás aquella
[FONT="]que diera su vida por los demás;
[FONT="]No puede morir aquella
[FONT="]que se despojó
[FONT="]de sus riquezas femeninas
[FONT="]para cambiarlas por los cañones
[FONT="]que dispararon los sueños de libertad
[FONT="]en Pichincha y Ayacucho,
[FONT="]y se ganó la gloria imperecedera
[FONT="]a punta de amor, bala y valentía.
[FONT="]No puedes morir, Manuela,
[FONT="]porque tú enciendes cada día,
[FONT="]con la antorcha de tu corazón,
[FONT="]las estatuas de fuego
[FONT="]del gran Bolívar,
[FONT="]inaccesibles al olvido.
[FONT="]No puedes morir, Manuela Sáenz,
[FONT="]porque tu amor,
[FONT="]después de tantos siglos,
[FONT="]aún inflama la capilla cósmica
[FONT="]de los corazones que arden
[FONT="]en la llama eterna de la libertad.