AMANT
Poeta adicto al portal
Danzan en el aire las promesas,
los segundos vuelan,
la felicidad persigue a la tristeza.
perversa, la soledad,
se acentúa como esdrújula
haciéndome suya,
haciéndome su presa.
Y recuerdo el aroma de aquellas fresas...,
la fragancia sutil del chocolate,
del incienso, el olor dulzón, a vainilla,
en una perfecta mezcla.
Me dices que me amas
y se detiene el tiempo
entre mis dedos
cual mariposa que titila
de incertidumbre llena.
Nuestro incoherente amor
es más imposible
que de Romeo y Julieta la novela,
más difícil,
más inverosímil;
es como un río
que un par de afluentes
alimenta
Es así...
cual firmamento plagado de estrellas
mientras la luna al sol eclipsa
es así...
como un soplo de vida
luego de morir:
¡Tan milagroso!
¡mutuo!
Tan caótico como mi poesía...
Y te has ido,
darte lo que guardaba para vos,
no he podido:
con besos quemándola,
una boca fría,
una mano dispuesta
a estar entre la tuya
a cada paso, en cada brecha
_aún las que sólo se ven a oscuras
cuando se apagan
todas las luminarias_.
Y hablabas de mis teorías...,
de lo que yo creo que es amar,
¿quién lo sabe?
Yo sólo sé que te amo,
que quiero tu felicidad,
tu bienestar,
y este infinito fin
te busca,
en el puño cerrado del destino
cuando, sombría,
me perfilo y, taciturna,
quisiera estar bajo el hálito de luz
que tu alma exhala
_respirándote_.
los segundos vuelan,
la felicidad persigue a la tristeza.
perversa, la soledad,
se acentúa como esdrújula
haciéndome suya,
haciéndome su presa.
Y recuerdo el aroma de aquellas fresas...,
la fragancia sutil del chocolate,
del incienso, el olor dulzón, a vainilla,
en una perfecta mezcla.
Me dices que me amas
y se detiene el tiempo
entre mis dedos
cual mariposa que titila
de incertidumbre llena.
Nuestro incoherente amor
es más imposible
que de Romeo y Julieta la novela,
más difícil,
más inverosímil;
es como un río
que un par de afluentes
alimenta
Es así...
cual firmamento plagado de estrellas
mientras la luna al sol eclipsa
es así...
como un soplo de vida
luego de morir:
¡Tan milagroso!
¡mutuo!
Tan caótico como mi poesía...
Y te has ido,
darte lo que guardaba para vos,
no he podido:
con besos quemándola,
una boca fría,
una mano dispuesta
a estar entre la tuya
a cada paso, en cada brecha
_aún las que sólo se ven a oscuras
cuando se apagan
todas las luminarias_.
Y hablabas de mis teorías...,
de lo que yo creo que es amar,
¿quién lo sabe?
Yo sólo sé que te amo,
que quiero tu felicidad,
tu bienestar,
y este infinito fin
te busca,
en el puño cerrado del destino
cuando, sombría,
me perfilo y, taciturna,
quisiera estar bajo el hálito de luz
que tu alma exhala
_respirándote_.