NO ME ATREVÍA
Toco el pulso en un tiempo de cosquilleos
retorno que desprende contrariados saltos,
ritmos de desnudos anteojos de mariposas
y de aves prudentes cuando la atracción
enciende tus luces.
Rozo la llama del movimiento abrazado
calma de un momento ante el espejo
para abrirnos a la laxitud calida
que en negaciones me ofrecen tu piel.
retorno que desprende contrariados saltos,
ritmos de desnudos anteojos de mariposas
y de aves prudentes cuando la atracción
enciende tus luces.
Rozo la llama del movimiento abrazado
calma de un momento ante el espejo
para abrirnos a la laxitud calida
que en negaciones me ofrecen tu piel.
Allí,
persigo las parcelas de los átomos,
esa realidad quántica que es niebla
de templos adjuntos y juguetones
cuando el nivel se palpa entre diablos.
Amor, no me atrevo.
Pregunto al remanso de las opiniones,
me fusiono en los espejismos de las luces
e intento contraer la desnudez del alma
que como precisa piedra gira en contrastes.
Bellos,
volatilizados en el sol sublimado
de los horizontes de la pasión,
he hecho que los pétalos colgantes
sean garabatos escritos en tus olas,
mar bañado de sueños invocados
en el dibujo adornado de una luz:
tu luna
Mecido en batir de alas, besos
que se trazan en flores de menta, vuelas
para abrir los ojos en el grito de los cielos
que no ciegos luchan en la marginación
de la vergüenzas pensadas, acariciadas.
Amor, ya me atrevo.
persigo las parcelas de los átomos,
esa realidad quántica que es niebla
de templos adjuntos y juguetones
cuando el nivel se palpa entre diablos.
Amor, no me atrevo.
Pregunto al remanso de las opiniones,
me fusiono en los espejismos de las luces
e intento contraer la desnudez del alma
que como precisa piedra gira en contrastes.
Bellos,
volatilizados en el sol sublimado
de los horizontes de la pasión,
he hecho que los pétalos colgantes
sean garabatos escritos en tus olas,
mar bañado de sueños invocados
en el dibujo adornado de una luz:
tu luna
Mecido en batir de alas, besos
que se trazan en flores de menta, vuelas
para abrir los ojos en el grito de los cielos
que no ciegos luchan en la marginación
de la vergüenzas pensadas, acariciadas.
Amor, ya me atrevo.
* * * * * * *
luzyabsenta
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