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El ángel negro, ya repuesto, cerró - per se - las puertas del averno. Hordas de almas de pena y entraña se amontonan cual larvas con sus blancas entradas en llamas.
El ángel negro, ya repuesto,
cerró - per se - las puertas del averno.
Hordas de almas de pena y entraña
se amontonan cual larvas
con sus blancas entradas en llamas.