tomaldo
Poeta adicto al portal
Tan bonito, tan perfecto, tan imperecedero,
y de repente en los infiernos,
quién tan ingenuo se creyó por momentos en el cielo.
Lejos de tiempos de Dioses y milagros,
cada vez mas lejano el paraíso en el que creo,
y más remota la posibilidad de encender la luz con el deseo.
Espero en erupción que un ángel apague mis fuegos,
pero es la gran barrera del miedo la que me prohíbe ver los destellos;
Que muerte mas grande el querer amar y no poder hacerlo;
Aún sangran las heridas que provocaron en mi cuerpo los guardianes de Dios;
¡¡Que imbécil!! , te creíste merecedor de entrar en su reino.
Si me perdonó hace tiempo, ¿porque aún sangro por dentro?
Quizás sea tan devoto que para mi el perdón no merezco.
Me queda la esperanza de perdonarme con el tiempo.
y de repente en los infiernos,
quién tan ingenuo se creyó por momentos en el cielo.
Lejos de tiempos de Dioses y milagros,
cada vez mas lejano el paraíso en el que creo,
y más remota la posibilidad de encender la luz con el deseo.
Espero en erupción que un ángel apague mis fuegos,
pero es la gran barrera del miedo la que me prohíbe ver los destellos;
Que muerte mas grande el querer amar y no poder hacerlo;
Aún sangran las heridas que provocaron en mi cuerpo los guardianes de Dios;
¡¡Que imbécil!! , te creíste merecedor de entrar en su reino.
Si me perdonó hace tiempo, ¿porque aún sangro por dentro?
Quizás sea tan devoto que para mi el perdón no merezco.
Me queda la esperanza de perdonarme con el tiempo.