David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Navego por el mar de tus cristales,
cristales colorados por las olas
que reflejan los campos de amapolas
vestidas de las flores con retales.
Pienso en nada pensando en la banales
cosas del mundo; mientras caracolas
retumban en mi oído, me estercolas
la tierra de los llantos y los males.
Tu amor se me ha calado hasta los huesos
hervidos por la sangre de batalla
de los cañones rojos de tus besos.
Entre mis labios tu calor estalla
y quedan nuestros pájaros confesos
por el silencio que las voces calla.
cristales colorados por las olas
que reflejan los campos de amapolas
vestidas de las flores con retales.
Pienso en nada pensando en la banales
cosas del mundo; mientras caracolas
retumban en mi oído, me estercolas
la tierra de los llantos y los males.
Tu amor se me ha calado hasta los huesos
hervidos por la sangre de batalla
de los cañones rojos de tus besos.
Entre mis labios tu calor estalla
y quedan nuestros pájaros confesos
por el silencio que las voces calla.