Malbec
Poeta asiduo al portal
“Por aquel tiempo la retrataba,
recorría mentalmente los pliegues de su rostro.
memorizaba formas
que su mano, -fiel-
reproducía.
Mas nunca la imagen
superó la corteza. Jamás
se mezcló con la materia
azul, urgente, de su deseo.
Iluminaba el atelier
con imaginarios soles de mañana,
persiguiendo un raro otoño
de piel, para su tela.
Mas nunca consumió
uno solo de sus rayos, menos
sus sombras imaginó,
refugio de sus tardes.
De cuando en cuando, notaba
-aunque siempre fugazmente-,
una extraña simetría,
una rara proporción.
De pronto alguna pose,
cierto leve movimiento,
o enigmática señal;
-¿ acaso fuera un aroma?-,
distrayendo su tarea.
Mas, prontamente
retornaba a su oficio
concienzuda rutina
de creativo -y conocido- desorden.
“La obra muta al modelo”,
gustaba de pensar, mas,
conforme avanzaba,
sus trazos iban cambiando;
entonces... ¡recordó!
…el carboncillo trazó,
una tragicómica caracola
al caer, rodando,
por el piso…”
recorría mentalmente los pliegues de su rostro.
memorizaba formas
que su mano, -fiel-
reproducía.
Mas nunca la imagen
superó la corteza. Jamás
se mezcló con la materia
azul, urgente, de su deseo.
Iluminaba el atelier
con imaginarios soles de mañana,
persiguiendo un raro otoño
de piel, para su tela.
Mas nunca consumió
uno solo de sus rayos, menos
sus sombras imaginó,
refugio de sus tardes.
De cuando en cuando, notaba
-aunque siempre fugazmente-,
una extraña simetría,
una rara proporción.
De pronto alguna pose,
cierto leve movimiento,
o enigmática señal;
-¿ acaso fuera un aroma?-,
distrayendo su tarea.
Mas, prontamente
retornaba a su oficio
concienzuda rutina
de creativo -y conocido- desorden.
“La obra muta al modelo”,
gustaba de pensar, mas,
conforme avanzaba,
sus trazos iban cambiando;
entonces... ¡recordó!
…el carboncillo trazó,
una tragicómica caracola
al caer, rodando,
por el piso…”
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