Va oscureciendo
de pena
no puedo iluminar, y ser
iluminado
por esa luz que conocí.
Siento tanto frío...
Soledad.
Le hablo a mi corazón
tiempo le pido, imploro
que detenga a las golondrinas
que me aleje de nuevos otoños
no más mareas
no más noches
divorciadas de días crueles.
La ciudad crece, lenta pero crece
y sigo creciendo con ella, sin ti
en mi mundo dorado
desolado.
¿Eres tú aquél resplandor?
¿Vuelves por mí o te vas?
Quiero ser, la otra estrella
y que esta oscuridad
sea la noche que nos junte
la noche que nos permita brillar
acariciándonos
entre rayos de plata y misterio.
Quiero conocerte y conocer
el amanecer de tus labios
que la ciudad se congele transparente
y deje ver la montaña
que tiene por cima
a mi amor.
Pero no estás, eres lluvia
y mojas mi rostro.
Las sombras se embarcan ya
sin pasaportes, sin maletas, ni despedidas.
Huyen de mi ciudad.
Espero el sol.
Corazón ¿Me escuchas?