Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reflejo de aromas,
esparciendo calma,
la mirada se extiende,
asia la vertiente.
Los horizontes llaman,
en sustancias tibias,
se sumergen,
los sentidos en espacios místicos,
el crisma confirma el alma en calma.
Del vientre, oceánico, en un arrecife,
acarician las olas, pasando las horas,
tus pasos suaves, presencia del oleo,
orilla la huella, mi altar pensamiento,
se aquieta en tus brazos, llevando el viento,
murmullos,
susurros,
gotitas de agua,
bendice y dice: vivamos,
¡Ahora!, caudales de ensueños.
¿ Mañana? Sonrisas y brisas, digitando los sueños
en la piedra vacía, descansará mi espalda.
esparciendo calma,
la mirada se extiende,
asia la vertiente.
Los horizontes llaman,
en sustancias tibias,
se sumergen,
los sentidos en espacios místicos,
el crisma confirma el alma en calma.
Del vientre, oceánico, en un arrecife,
acarician las olas, pasando las horas,
tus pasos suaves, presencia del oleo,
orilla la huella, mi altar pensamiento,
se aquieta en tus brazos, llevando el viento,
murmullos,
susurros,
gotitas de agua,
bendice y dice: vivamos,
¡Ahora!, caudales de ensueños.
¿ Mañana? Sonrisas y brisas, digitando los sueños
en la piedra vacía, descansará mi espalda.
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