antagonista
Poeta recién llegado
Te obsequio la amargura envuelta
en harapos ultrajados en la orilla
de mi mente, que acongojan
las carencias de lo diminuto
de tus palabras que se retuercen
en el eco de aquella esa habitación
tan vacía como la misma
mirada reflectora de espasmos
relativos de delirios que rebosan
impíos dentro, muy dentro.
Adosa a nuestros pechos
la escondida verdad y de una buena
vez saquemos alguna conjetura.
en harapos ultrajados en la orilla
de mi mente, que acongojan
las carencias de lo diminuto
de tus palabras que se retuercen
en el eco de aquella esa habitación
tan vacía como la misma
mirada reflectora de espasmos
relativos de delirios que rebosan
impíos dentro, muy dentro.
Adosa a nuestros pechos
la escondida verdad y de una buena
vez saquemos alguna conjetura.