lluvia de enero
Simplemente mujer
Coincidir en un espacio superlativo
donde se rompe la monotonía del sentir
y se deshoja la flor.
Desnudar el misterioso instante
en que se vislumbra una mágica sincronía
y se percibe el encuentro.
Desempolvar la existencia
de minutos capturados en horas oxidadas
y vivificar cada segundo.
Perpetuar la gloriosa comunión
en que el sentimiento seduce a las palabras
e incita a vivir la poesía.
Soñar, fluir, gozar, intensamente
reencontrando el vertiginoso eco del latido
en la reciprocidad del verso.