Maldita seas, ingrata de mis versos,
te extraño niña de ojos de plenilunio.
Diosa de caprichosas cuando volverás,
cuando volverás a dormir
al inmenso cielo de mis brazos.
¿Volverás a pisar el umbral de mi ser?,
¿volverás a mirarme con tu sarcástico desdén?
¿volverás a sumergirte en los mares de mi sufrir?.
No se caramelo dulce y amargo,
no se garua de verano,
no se cuando tu hégira nacerá,
jardín de rosas de invierno
que mis lechos a tus pies
exacerbados permanecen de espera.
Pecado de pecados, estaca de dolor,
el veneno del amor eres,
marcado en tus venas lo llevas,
los escombros son tu firmamento,
y la oscuridad es tu corona,
reina de mi caótico sufrimiento.
Sin embargo, dependo de ti,
brisa de caricias tentadoras,
manos de seda celestial.
Mi campo desértico permanece
al no sentir tu dulce aroma,
tus apaciguadas lagrimas
bailando en mi brumoso cielo,
marcando tus ingratos recuerdos.
te extraño niña de ojos de plenilunio.
Diosa de caprichosas cuando volverás,
cuando volverás a dormir
al inmenso cielo de mis brazos.
¿Volverás a pisar el umbral de mi ser?,
¿volverás a mirarme con tu sarcástico desdén?
¿volverás a sumergirte en los mares de mi sufrir?.
No se caramelo dulce y amargo,
no se garua de verano,
no se cuando tu hégira nacerá,
jardín de rosas de invierno
que mis lechos a tus pies
exacerbados permanecen de espera.
Pecado de pecados, estaca de dolor,
el veneno del amor eres,
marcado en tus venas lo llevas,
los escombros son tu firmamento,
y la oscuridad es tu corona,
reina de mi caótico sufrimiento.
Sin embargo, dependo de ti,
brisa de caricias tentadoras,
manos de seda celestial.
Mi campo desértico permanece
al no sentir tu dulce aroma,
tus apaciguadas lagrimas
bailando en mi brumoso cielo,
marcando tus ingratos recuerdos.
Última edición: