El silencio de mis cartas serán más generosas,
y entonces me pregunto, cuando volverás,
busco día y noche, esperando tu suspiro que reposa,
mi gran amor, mi dulce ilusión, y sueño con pensar...
Que nada quede en el olvido, ni mis versos inservibles,
ni tus ojos enormes, los luceros que alumbran mi alma,
sentada te espero, y le escribo a tu ausencia triste,
a sueños llenos de cariño, a tu bella senda enamorada.
Cuando regreses de tu destino, te regalaré mis palabras,
sólo quiero que las leas tú, y háblame de la eternidad,
que te recitaré tu dulzura, a la inversa de tu andar,
y ahora por todo lo que siento, he de decirte la verdad.
Guarda mis cartas, en un precioso rincón de tu jardín,
rodéalas de orquideas, rosas, gerveras y violetas,
debes regarlas de por vida, el verano ya está aquí,
y nunca las dejes que se mueran, aunque llore la primavera.
::::