David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Traspasado he la Estigia, la morada
del barquero Caronte, y al infierno
bajé por los umbrales de lo eterno
hasta la Casa en fuego fabricada;
por amores, el alma condenada
tuvo castigo y tan severo averno
fue sobre mí dejado, y tal gobierno
la cruz hubo en los hombros colocada;
fue mi pericia en vida, por la muerte
saldadas todas cuentas y quebrantos,
y el destino fatal halló mi suerte;
el alma con cadenas, con espantos,
se fue del corazón, del cuerpo inerte,
y no quedose más que polvo y llantos.
del barquero Caronte, y al infierno
bajé por los umbrales de lo eterno
hasta la Casa en fuego fabricada;
por amores, el alma condenada
tuvo castigo y tan severo averno
fue sobre mí dejado, y tal gobierno
la cruz hubo en los hombros colocada;
fue mi pericia en vida, por la muerte
saldadas todas cuentas y quebrantos,
y el destino fatal halló mi suerte;
el alma con cadenas, con espantos,
se fue del corazón, del cuerpo inerte,
y no quedose más que polvo y llantos.
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