pometeo
Poeta fiel al portal
Tarde
Espero al son de una harmónica lejana
y el aire encallado
conspira contra mí,
ulula condenado mordiendo las esquinas.
Y la tarde no pregunta,
solo acecha tras las puertas
de goznes oxidados
que crujen barruntando
horarios de oficina.
Me trae esas respuestas
preñadas de estricnina,
la tarde,
melodías de chicharra cansada y dolorida.
La niña está llorando,
al final del tobogán
lágrimas de Superglue con Cristalmina.
La noche amenazando
por detrás de las cortinas,
lleva un cuchillo en la mano rebosando Mercromina.
La ciudad está desierta,
me pincho con un cactus,
parece un cementerio de caleidoscópicas horas amarillas.