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-¡¡Maldito bueno para nada, morite, reventá!! Eran algunas de las palabras que la muchacha en ropa interior le increpaba, al tiempo que el televisor y la ropa de él volaban por la ventana de un decimoctavo piso; el portazo se hizo audible.
-¡¡Maldito bueno para nada, morite, reventá!! –Eran algunas de las palabras que la muchacha en ropa interior le increpaba, al tiempo que el televisor y la ropa de él volaban por la ventana de un decimoctavo piso; el portazo se hizo audible.
Bueno Rubén, en todas las casas se cuecen habas... jajaja... Su escrito es de una peleita sin importancia... Jajaja. ¡Comparada con las que yo tengo...! Jajaja..
Me ha gustado, un escrito con dominante narrativa, muy distinto, recursos muy novedosos, expresiones que jamás había oido... He aprendido mucho con usted.