David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Dios no te compensó con la hermosura
ni con un gesto bello y deseoso,
sino tener un paladar gustoso
y con un apetito sin mesura.
Coronada deidad de la gordura
de cuerpo femenino bien hermoso,
con un abdomen sin final, goloso,
y sin preocupación por la figura.
Alcanzó su pasión tan alta meta
por el vino, la carne y por el queso
que su gesto en la cara regordeta
una vez al comer, se puso tieso,
y de la enfermedad, fue la receta
no comer en el día mas que un hueso.
ni con un gesto bello y deseoso,
sino tener un paladar gustoso
y con un apetito sin mesura.
Coronada deidad de la gordura
de cuerpo femenino bien hermoso,
con un abdomen sin final, goloso,
y sin preocupación por la figura.
Alcanzó su pasión tan alta meta
por el vino, la carne y por el queso
que su gesto en la cara regordeta
una vez al comer, se puso tieso,
y de la enfermedad, fue la receta
no comer en el día mas que un hueso.