¡Podría ser!
Hubieron tardes con aroma y sabor rosa
fueron vigilias de pasión y gozo…
Aun me arden, me consumen y queman,
esos momentos celestiales…
Obligaciones laborales y necesidades,
cambiaron el curso de esos encuentros
nos separaron y nos angustiaron…
Las tardes de viernes incendiadas,
se convirtieron en humos grises.
Como reinventar esos momentos…
Que si no hay tardes, podría ser de mañana,
una invitación al placer en calor de día…
Auroras despiertas ansiosas salvajes de libertad.
En furtivos momentos te invité a mi casa…
Era ya madrugada y vimos juntos las estrellas,
podrías invitarme tú ahora a gozar con luz de sol…
Para adornar con fuego tu habitación.
Ramiro Deladanza
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