Sommbras
Poeta adicto al portal
..
Las manos de las palabras,
en el recuerdo,
siempre buscan el beso.
Colonos nuestros veinte dedos ayer.
Como dos manos
compartiendo la misma rosa,
acariciando las reglas del amor
desde una piel de aceituna muerta,
rompiendo los frenos,
buscando el beso
en labios labradores de melaza,
rubios como el limón,
los dos en uno hablando a la noche,
como el medroso violín del grillo.
Si me has besado,
no sé por qué ahora
pretendes esconder tus labios
debajo de unos ojos
que para ti nunca estarán cerrados.
Estoy nuevamente solo.
Rompo una rosa,
y en su palacio no encuentro el beso
ese beso que tú ya no ves.
Por dios, no recuerdas nuestro beso,
por dios tu recuerdo,
donde siempre alcanzo tu beso más largo.
Caray, el sol pidiendo amor.
Morir de sed junto a la fuente.
Sombras de besos me ladran
en son que sólo veo yo.
Más pienso en ti,
más viene a besarme mi perro.
(Menea la cola por amor,
se agita por el compromiso,
no lo miro, sé de sus orejas tiesas,
no lo miro, sé que me mira,
y besos pequeñitos se amansan en su pecho
adormilados como palomas al calor)
Ya es tarde. Soy un mudo cangrejo
que camina de la hiedra al loto,
del azafrán al hipnótico beso de las mareas.
Tal vez esta noche
encuentre el beso en cualquier estrella.
¡Qué secreto, qué escondido,
es tu beso de ternura, amada mía!
Chus
.
Las manos de las palabras,
en el recuerdo,
siempre buscan el beso.
Colonos nuestros veinte dedos ayer.
Como dos manos
compartiendo la misma rosa,
acariciando las reglas del amor
desde una piel de aceituna muerta,
rompiendo los frenos,
buscando el beso
en labios labradores de melaza,
rubios como el limón,
los dos en uno hablando a la noche,
como el medroso violín del grillo.
Si me has besado,
no sé por qué ahora
pretendes esconder tus labios
debajo de unos ojos
que para ti nunca estarán cerrados.
Estoy nuevamente solo.
Rompo una rosa,
y en su palacio no encuentro el beso
ese beso que tú ya no ves.
Por dios, no recuerdas nuestro beso,
por dios tu recuerdo,
donde siempre alcanzo tu beso más largo.
Caray, el sol pidiendo amor.
Morir de sed junto a la fuente.
Sombras de besos me ladran
en son que sólo veo yo.
Más pienso en ti,
más viene a besarme mi perro.
(Menea la cola por amor,
se agita por el compromiso,
no lo miro, sé de sus orejas tiesas,
no lo miro, sé que me mira,
y besos pequeñitos se amansan en su pecho
adormilados como palomas al calor)
Ya es tarde. Soy un mudo cangrejo
que camina de la hiedra al loto,
del azafrán al hipnótico beso de las mareas.
Tal vez esta noche
encuentre el beso en cualquier estrella.
¡Qué secreto, qué escondido,
es tu beso de ternura, amada mía!
Chus
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