David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Gato atropellado
Quedo en una ataraxia inquebrantable
en los bordes sombríos de la acera,
paró su corazón la carretera
en el coche. Pasó un descapotable
rugiendo como gárgola espantable,
y tanto espanto que causó la espera
de negra expiración, la pobre fiera
se quedó destrozado e inmutable.
Tumba triste, gatuno es el mortuorio
del triste animalillo que se encoje
en el ángulo hueco de la muerte
Estando en el felino purgatorio,
en este suelo nadie te recoge,
¡es triste tu figura, y más tu suerte!
Quedo en una ataraxia inquebrantable
en los bordes sombríos de la acera,
paró su corazón la carretera
en el coche. Pasó un descapotable
rugiendo como gárgola espantable,
y tanto espanto que causó la espera
de negra expiración, la pobre fiera
se quedó destrozado e inmutable.
Tumba triste, gatuno es el mortuorio
del triste animalillo que se encoje
en el ángulo hueco de la muerte
Estando en el felino purgatorio,
en este suelo nadie te recoge,
¡es triste tu figura, y más tu suerte!