marya Jesús
Poeta que considera el portal su segunda casa
El sendero acababa en una playa solitaria.
La luz de la luna se reflejaba por las ondulantes olas. Para simbolizar la catarsis, me desnudaron y me sumergieron en el agua.
Me sentí bañada por los rayos plateados de la luna, por el mar, por el aire, por la arena, por el universo...
Una especie de éxtasis se apoderó de mí. El temblor empezó
por las piernas, después los brazos, el pecho, el estómago. Parecía no acabar nunca. Miré al cielo y al mar, encogida, aterida de frío, y me parecieron las estrellas luciérnagas huidizas, reflejadas en el agua.
La luz de la luna se reflejaba por las ondulantes olas. Para simbolizar la catarsis, me desnudaron y me sumergieron en el agua.
Me sentí bañada por los rayos plateados de la luna, por el mar, por el aire, por la arena, por el universo...
Una especie de éxtasis se apoderó de mí. El temblor empezó
por las piernas, después los brazos, el pecho, el estómago. Parecía no acabar nunca. Miré al cielo y al mar, encogida, aterida de frío, y me parecieron las estrellas luciérnagas huidizas, reflejadas en el agua.
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